Diálogo de la familia Pérez: La Cabalgata de Reyes 
Ein Mitglied unserer Familie Pérez dreht beim Umzug der Heiligen Drei Könige richtig auf, und es ist nicht Pepín!
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por Covadonga Jiménez
Foto: www.vivirvalencia.com
El 5 de enero, la familia Pérez se prepara para ir a ver la Cabalgata de los Reyes en vivo, y no por la televisión como otros años.
Marta: Pepín, abrígate, que hace un frío que pela; además, uno se queda helado esperando a que pasen las carrozas.
Pepín: Mamá, ¿puedo quedarme en casa? A mí la cabalgata no me entusiasma... Ya soy mayorcito para eso. Y además, a los Reyes Magos los conozco en persona, convivo con ellos (risas)...
Marta: Ay, Pepín, y eso qué más da. Lo que vamos es a disfrutar del espectáculo: las carrozas, los malabaristas, la música. Además, en el centro de Madrid se vive un ambientazo; a mí me parece divertido. ¡Ah!, por cierto, esta mañana me he encontrado con la madre de Óscar, y me ha dicho que ellos también estarán esta tarde en la Cibeles... A ver si les vemos, ¡porque con tanta gente!
Roberto: Yo estoy listo, ¿nos vamos?
Marta: Roberto, ¿qué haces con tres paraguas? ¡Si no llueve!
Roberto: Ahora, no; pero luego, lloverán cientos de caramelos... y ahí estaré yo con el paraguas abierto, recogiendo un montón de chuches como en los tiempos de mi infancia, que llenaba bolsas enteras... y tenía caramelos para seis meses. ¡Qué tiempos aquellos! Vamos, que nos vamos...
Marta: Pepín, toma ejemplo de tu padre; ¡él sigue viviendo el espíritu del día de los Reyes Magos...! ¡Qué majete, cómo disfruta! Lo único que te pido, Roberto, es que no te tires al suelo a coger los caramelos que caen... ¡confórmate con los que recojas en el paraguas!
Pepín: (Risas...) A lo mejor es que papá confunde la cabalgata con la vendimia.
Roberto: Muy graciosos, los dos. Venga, tirando...
La familia Pérez, después de recorrer a pie el centro de Madrid, abarrotado de familias enteras con o sin niños, curiosos, turistas y vendedores ambulantes, llegan, por fin, a la plaza de Cibeles, donde van llegando las carrozas.
Pepín: Mirad, allí está Óscar... en primera fila... Vamos para allá.
Roberto: Uy, qué buen sitio..., a ver si nos hace un hueco...
Marta: ¡¡Uff!!, esto es la marabunta... Perdone, oh, lo siento... ¿Me deja pasar? Gracias. Ay, qué pisotón...
Roberto: Mira que traer el cochecito de bebé... ah, perdone, señora... sí, sí, me deja pasar... ¡Uff!
Pepín: Por fin, Óscar, ¿cómo has conseguido este sitiazo?
Óscar: Llevo desde las cuatro de la tarde... Además, me he traído esta escalera y un paraguas... Mira, ya tengo dos bolsas enteras de caramelos. Ahí vienen los Reyes...
Pepín: Jo, tío, déjame subir a mí... MELCHOR, he sido muy bueno..., ¡tira CARAMELOSSSS!
Marta: Roberto, no te salgas del precinto, que te van a echar la bronca... Uy, qué apretujones...
Roberto: Aquí, aquí... BALTASAR.. CARAMELOOSSSS. Marta, ya he llenado una bolsa. Otra carroza... Uau, espectacular... Caramelosss... más, más... ¡aquí! (Un niño llora)
Óscar: Oye, Pepín, tu padre flipa con los Reyes. Fíjate cómo se tira al suelo para coger los caramelos.
Pepín: Sí, sí... je, je... Es que así ayuda a la recogida de basuras; es un ciudadano modelo… ja, ja.
Marta: Sí, claro, pues a este “ciudadano modelo“ le voy a dar un paraguazo si no deja de ponerse delante de esos pobres niños. Roberto, ¿no ves que les dejas sin pillar un cochino caramelo?
Roberto: Achh, ¡qué exagerada! Luego les doy una bolsa de chuches. Ahí viene la última carroza con: ¡¡GASPAR!!... Aquí, CARAMELOS... GASPAR, GASPAR...
Todos: ¡¡¡AQUÍ, AQUÍ, GASPAR......!!!
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