El balneario 
Descarga el audio: "El balneario"
Die Familie Pérez ist ein Dauerbrenner bei ECOS. Diesmal verbringen Roberto und Marta ein Wochenende in einem Kurhotel.
por Covadonga Jiménez
Marta y Roberto han decidido hacer una escapada a un balneario, aprovechando que Pepín se ha ido a un campamento de verano con su amigo Óscar.
Marta: Estas minivacaciones nos van a venir de maravilla, Roberto.
Roberto: Sí, sobre todo porque vamos a estar solos.
Marta: Y porque te he preparado un programa vacacional sorpresa.
Roberto: ¡Encantado de la vida!, será como nuestra segunda luna de miel.
Al día siguiente, Marta y Roberto ya están en el hotel-balneario, en la sierra madrileña. Marta ha escogido una reserva con hidroterapia, piscina-jacuzzi, baño turco, masajes, aromaterapia, etc.
Marta: ¡Qué habitación tan bonita!, ¡qué detalle!: un plato de frutas de temporada.
Roberto: Martita, qué bien has elegido, me parece que ésta va a ser una escapada histórica.
Marta: Roberto, no te lances... que primero viene la relajación.
Roberto: ¡Qué relajación y qué ocho cuartos!... ven aquí, Martita, que te voy a...
En ese momento llaman a la puerta de la habitación.ervicio: ¡Hola, buenos días! ¡Bienvenidos a nuestro hotel! Les traigo el programa de relajación para estos días. Espero que lo pasen bien y disfruten de nuestros servicios.
Marta: Gracias, y adiós. Venga, Roberto, ponte el bañador y el albornoz, que nos esperan ya mismo para el hidromasaje.
Roberto: ¿Para qué? ... Ni hablar; hoy nos quedamos en el hotel, y pasamos una velada romántica..., Martita.
Marta: Ya tendremos tiempo para eso y más; pero ahora tenemos que aprovechar este paraíso de relajación que he reservado para que nos dejen como nuevos.
Roberto se deja convencer, y se marcha con Marta a la piscina con circuito de hidroterapia y piscina-jacuzzi.
Marta: ¡Qué maravilla!... Estoy encantada con los masajes de agua; ¿y tú, Roberto?
Roberto: Podían poner los chorros con menos presión, de vez en cuando te pegan unos latigazos en los costados que te dejan baldado. Aunque, otros hacen unas cosquillitas... ¡eh!
Marta: Vente conmigo al jacuzzi, ya verás qué gozada...
Roberto: ¡Ay, ay!..., ¡está hirviendo! Marta, en veinte minutos salimos escaldados y sin piel.
Marta: ¡Exagerado! Anda, disfruta del agua calentita, y relájate...
Roberto: Estoy relajado, pero como siga aquí me quedo más arrugado que los garbanzos en remojo... Yo me salgo, Marta.
Es el último día en el hotel-balneario, y Roberto ya no puede más...
Roberto: Marta, hoy no quiero más jacuzzi, ni baño turco, ni masajes con aceites que me marean, ni chorritos a presión, ni nada de nada... Hoy quiero quedarme en la habitación todo el día contigo.
Marta: Yo no voy a desaprovechar el último día en la habitación; para eso no reservé un hotel con un programa de relajación. Venga, cariño, que hoy nos dan la aromaterapia y la cromoterapia en unas camas de agua... ¿no te parece eso muy romántico?
Roberto: Suena muy bien, sí, pero luego, de romántico no tiene nada... Ya me imagino la tortura: primero te cuecen vivo, luego te untan con una especie de mantequilla aromática, y después te fríen con luces fluorescentes... Mira, Marta, no quiero acabar como un pollo al chilindrón. Hoy me quedo en la habitación viendo el partido de fútbol, y en compañía de la mejor cerveza rubia que encuentre. Si es que la encuentro en este "zumo-hotel". ¡Vale! Y yo que creía que iba a ser nuestra segunda luna de miel.
Marta: Pues para mí, sí va a ser de miel el baño que he reservado. ¡Desde luego, Roberto, mira que eres...!
Roberto: Cariño, no te enfades, pero la próxima vez quiero una escapada sin sorpresas acuáticas. Hasta luego, y ven relajadita... ¡eh!
- Login o regístrate para enviar comentarios












