El ramo de flores (febrero 2010) 
Marta está en la cocina preparando una receta especial para sorprender a Roberto en el Día de los enamorados.
Marta: Ahora tengo que poner a la salsa un poquito de chili, que dice aquí que es afrodisiaco. A ver si a Roberto se le abre el apetito... ja, ja, ja.
Pepín: Mamá, ¿te pasa algo?
Marta: Qué me va a pasar, Pepín, que me lo estoy pasando pipa con esta receta de cocina.
Pepín: Pues cuéntamela para reírme yo también. ¿Pone algo verde?
Marta:Verde, verde es el pimiento que tengo que cortar ahora. Anda, dame ese plato.
Al poco rato suena el timbre de la puerta. Marta abre y se encuentra con una sorpresa.
Marta: ¡Pero qué ramo de flores tan precioso! ¿Es para mí? Gracias. Espere un momento... Tome, para usted. Adiós.
Boquiabierta, Marta se lleva el gran ramo de flores a la cocina y, mientras lo pone en un jarrón con agua, lee la tarjeta que trae: “¡Para la mujer más maravillosa del mundo, tu gran amor!”
Pepín: ¡Hala!, mamá, qué ramote. ¿Quién te lo manda?
Marta: ¡Qué detalle!, no me lo esperaba de tu padre. Es la segunda vez que me manda un ramo de flores. La primera fue cuando tú naciste, y tuve que regalárselo a la enfermera, porque cada vez que entraba a la habitación le daba al pobre un ataque de alergia. Pepín, esto merece un brindis. Me voy a comprar una botella de cava al supermercado. Ahora vengo.
Al poco tiempo de salir Marta, llega Roberto a casa. Al llegar a la cocina, empieza a estornudar.
Pepín: ¡Hola, papá! Mamá se ha ido al súper.
Roberto: ¡Accchíssss!, ¡achsííííss! ¡Vaya por Dios!, pero si todavía no es tiempo de alergias. ¿Y este ramo de flores?
Pepín: Pues el que le has mandado a mamá. Se ha puesto muy contenta, dice que no se lo podía creer. Que has sido muy detallista y no sé qué más me ha contado.
Roberto: ¿Mío...? ¡Achhíííssss! Pásame la tarjeta. ¿¡Cómooo!? “¡Tu gran amor!” ¡Qué desfachatez! Esto no me lo esperaba de tu madre. Y encima, me lo restriega por las narices, eso, por las narices... ¡Achíssss!!! O sea, que tiene un amante, y yo, tonto del bolo, sin enterarme..., ¡achísss!... Ya se sabe que los cornudos son los últimos en enterarse...
Marta, muy contenta, abre la puerta y se va a la cocina, donde encuentra a Roberto con un semblante serio.
Marta: Cariño, ¡hola!, me encanta el ramo que me has regalado. No pongas esa cara, que yo también tengo algo para ti. Huele, huele... he preparado una comida afrodisiaca, y he comprado el mejor cava para acompañarla. ¿Qué me dices?
Roberto: ¡Achíssss, achíssss! Esto sí que es bueno… Yo, yo no te he mandado ese ramo de flores, Marta. Ya sabes mi problema de… ¡achíssssss! Te lo ha mandado tu “gran amor”; ¡achíssss!, como le pille, le hago picadillo; ¡achísssss!
Marta: Ahora sí que me he perdido, Roberto. Si tú no me lo has mandado, ¿quién ha podido ser? Yo no conozco a nadie. ¿Como no sea... un error…?
Al instante, llaman a la puerta. Al abrir la puerta, Roberto, Marta y Pepín se encuentran con el hombre que trajo las flores.
Hombre: Perdonen las molestias, pero es que me he confundido de piso. Tenía que entregarlas en el 4 B y... ¿Me podrían devolver el ramo y la tarjeta, por favor?
Roberto: ¡Achíísss!, por supuesto que se lo devolvemos. Y la próxima vez fíjese bien en la dirección, si no quiere que le demanden por causar daños y perjuicios a terceros con alevosía, y ruptura matrimonial. ¡Achíssss!
Marta: Qué exagerado eres, Roberto. Tome, aquí lo tiene, ¡qué lastima! Era un ramo tan bonito…
Roberto: No estés triste, mujer. No soy tan olvidadizo como crees. Busca en el bolsillo de mi chaqueta...
Marta: A ver... ¿Qué es esto? Una cajita..., ROBERTO, un anillo de brillantes, ¡es precioso! ¿Es para mí?
Roberto: Para quién va a ser, ¿para la vecina? Ella tiene su ramo, ¿no? Y tú un anillo de “tu gran amor”…
Pepín: Esto se está poniendo muy romántico. Creo que me voy a hacer un bocadillo de chorizo para cenar. ¿Queréis dejar de daros la paliza delante de mí?
- Login o regístrate para enviar comentarios












