Das Charakteristische an der Spanischvariante in Ekuador: die Quichua-Einflüsse, das Verb am Ende des Satzes und der heikle Gebrauch der Verkleinerungen. Ein Hörbeispiel.
Por Carmen Pazmiño
La geografía determina la cultura de los pueblos, y así también en el caso del Ecuador. Los Andes, como una columna vertebral atraviesan de norte a sur el país, dividiéndolo en dos regiones, la costera, tropical, y la andina, montañosa.
Dos cosas les gustan especialmente a los ecuatorianos de cualquier región. Una, es la música, siempre hay un familiar o un amigo que toque la guitarra en una reunión. La otra es el baile. Basta que en una celebración haya unas cinco o seis personas, para que se retiren alfombras y muebles y se arme el baile.
Aunque va cambiando, la relatividad del tiempo todavía es una característica de los ecuatorianos... Decir "ya mismo viene el autobús" puede significar igualmente media hora que dos, por lo que es aconsejable -sobre todo en pueblos y comarcas- contar con márgenes de tiempo flexibles. Alármese si en lugar de ya mismo le dicen ya mismito (en los diminutivos la subjetividad es aún mayor).
La feria indígena de Otavalo, que se monta todos los sábados en la plaza del pueblo, podría ser el escenario ideal para comprar artesanías y practicar el arte del regateo. Conocidos desde siempre por su laboriosidad, los indígenas otavalos han mantenido su lengua, creencias y costumbres casi intactas desde la Colonia. La mayoría habla español, pero su lengua materna es el quichua (con i, ya que en el quichua del Ecuador la e y la o son inexistentes, si bien, por influencia del castellano, éstas se van integrando como vocales no fundamentales).
Un extranjero se acerca con sus dos hijos a un puesto:
-Buenos días.
-Buenos días, ¿qué quiere llevar?
-Me gustaría ver sacos de lana.
-Sí, señor, tenemos de oveja y de alpaca, vea nomás...
-Este azul, ¿tiene mezcla, o es de lana pura?
-De ambos tenemos, pero de lana pura caros son.
-¿Y cuánto cuesta?
-40 dólares vale.
-¿En cuánto me deja?
-No hay rebaja...
-Le doy 30.
-¡No, señor, alguito más ha de dar...!
-Mmm... ¿32?
-Pero, ¿no ve, patrón? Tejido a mano es, lana pura, oveja fina, ¿cómo ha de dar sólo 32? Siquiera 35 pague, pues.
-Mmm... y este collar, ¿cuánto vale?
-25 dólares cuesta.
-¡25 dólares! ¿Pero, por qué tanta plata?
-De coral es, no vidrio, muyu hecho a mano, trabajo fino es. ¿Cómo no ha de dar 25?
-Ok, me llevo el saco azul y el collar por 55.
-Está bien. Y para el guagua, ¿no lleva nada?
-No.
El otavaleño guarda en una bolsa el saco, el collar y un par de guantes para el niño.
-Pero, ¡yo no he comprado eso!
-Yapa es, para que vuelva por acá.