La sorpresa (agosto 2009) 
Familie Pérez macht Strandurlaub und feiert den Geburtstag von Roberto. Auch dieses Mal ist sie wieder für Überraschungen gut und man kann von ihr alles Mögliche erwarten, sogar dass sie über die Wellen hinwegfliegt.
La familia Pérez está en un pueblecito de la zona costera pasando las vacaciones de agosto. Con ellos está también la madre de Roberto.
Roberto: A ver, mamá, si me puedes explicar eso de la sorpresa: ¿a qué sorpresa te refieres?
Abuela: Hijo, si te contara de qué se trata, dejaría de ser una sorpresa, digo yo, ¿no?
Roberto: ¿Tú sabes algo, Marta?
Marta: Yo no sé nada, cariño.
Y si lo supiera, tampoco te lo diría; una sorpresa es una sorpresa.
Pero tratándose de tu cumpleaños... te lo podrías imaginar, ¿no?
Roberto: Pepín, mírame a los ojos fijamente y dime qué es lo que está tramando tu abuela.
Pepín: No sé, papá. Debe de ser cosa de mujeres. A mí la abuela sólo me habla de fútbol y de lo buenos que están los churros que ella prepara. Nada más. A lo mejor, te ha comprado unas pesas para hacer musculitos.
Roberto: O sea, que no me lo vais a decir. Bueno, pues entonces voy a coger los bártulos de la playa y me voy a refrescar al mar. ¿Os venís?
Abuela: Adelántate tú, Roberto, y busca un buen sitio para poner las sombrillas. Yo voy a preparar unos manjares para celebrar tu cumpleaños en la playa.
Marta: Y yo tengo que ir a recoger unas cosillas para ti.
Roberto: Vaya, parece que va a ser una fiesta de cumpleaños por todo lo alto. Y tú, Pepín, ¿te vienes?
Pepín: Yo... yo, es que había quedado con Santi, el vecino, que me va a
pasar unos juegos de ordenador que ha pirateado a su hermano. Y,
además, quería ayudar a la abuela a preparar tu fiesta.
Roberto: Vale, entonces os espero en la playa... A ver si encuentro un
buen sitio; sin vecinos que apesten a bronceador de aceite de coco. Es
un olor que no aguanto más... ¡No tardéis mucho!
Abuela: Hijo, pero ponte cerquita de la orilla, y no muy lejos de donde
estuvimos ayer. A mí esa zona me gusta porque está más despejada de
gente. Dame un beso, grandullón. Que te voy a tirar de las orejas.
Roberto: MAMÁ, que me las vas a arrancar... ¡Ayy!
Marta: Venga, dejad las felicitaciones para luego, que se nos va a hacer muy tarde, y luego está la playa a rebosar de gente.
Marta y la madre de Roberto han preparado una gran sorpresa de cumpleaños para Roberto. Se van a tirar en paracaídas en la playa sujetando una pancarta, felicitándolo. Para ello tienen que ir a una pista donde se encuentra la avioneta que sobrevolará la zona donde está Roberto. Mientras, Pepín se encarga de llevar el picnic a la playa para el festejo.
Pepín: ¡Hola, papá!, ¿me puedes ayudar con esta mochila?
Roberto: Pero, ¿dónde están tu madre y tu abuela? ¿Cómo te han dejado con todo este peso? Pepín: Papá, papá, mira qué avioneta tan chula.
Roberto: Pues sí, y qué bajo vuela, eso me parece una insensatez
Pepín: A lo mejor, ja, ja... Mira, se tiran dos personas en paracaídas... ¡Qué pasada!
Roberto se queda boquiabierto cuando de repente divisa a Marta y a su
madre saludándole, y con una pancarta que pone: ¡Felicidades,
Robertito!
Roberto: Noooo me lo puedo creer...
Pepín: ¡SORPRESA!
Roberto: Síí... esto es una sor-pre-sa, pero que muy fuerte. ¡Pepín,
dame la botella de cava, que hay que brindar por esas dos insensatas
valientes!, ja, ja...
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