Islas Canarias: Rutas verdes entre el mar y la montaña 
Die Kanarischen Inseln gelten als Wanderparadies. Wir haben zu Fuß die Schluchten Gran Canarias und die Lorbeerwälder La Gomeras durchquert und zum Schluss Spaniens höchsten Berg, den Teide auf Teneriffa, bestiegen.
por Giancarlo Sánchez-Aizcorbe
("Declaración de principios" )
En tiempos remotos, el archipiélago canario estaba sumergido en el océano, y su superficie era recorrida por enormes saurios marinos. Cuando al cabo de millones de años estas siete islas emergieron a la superficie debido a fuerzas volcánicas descomunales, sus suelos pasaron de ser el refugio de monstruos de las profundidades a conformar una geografía diversa e inusitada, cuyo punto más alto se eleva a más 3.700 metros sobre el nivel del mar. Hoy en día éste es el hábitat del endémico lagarto canario gallotia galloti, y la ambicionada cumbre de un animal más tardío: el ser humano. Magma volcánico, dunas desérticas, húmedas laurisilvas, abruptos barrancos y peñascos de vértigo se han convertido en los senderos por los cuales el caminante o viajero moderno intenta acometer una tarea cada vez más intempestiva: hacer que el tiempo transcurra más lentamente. Las Islas Afortunadas (llamadas así por Plinio, en el primer siglo de nuestra era) crean la ilusión de volver a una época prehistórica, y nos ofrecen fantásticas rutas verdes para dejar atrás las “tempestades de acero” de la civilización. Tres son las islas que recorreremos en esta ocasión.
Gran Canaria: Roque Nublo
Gran Canaria es una isla redonda. Está ubicada en el centro del archipiélago canario, entre Tenerife, al oeste, y Fuerteventura, al este. Más pequeña que sus dos vecinas, pero la tercera en extensión del archipiélago, Gran Canaria ha sido llamada “continente en miniatura” debido a su biodiversidad. Gracias a ella, asimismo, la mitad de su superfice fue declarada en 2005 Reserva de la Biosfera, permitiéndole de esta manera conservar un carácter virgen. En el centro de la isla se eleva un macizo montañoso, cuya cima es el Pico de las Nieves (1.949 metros sobre el nivel del mar), y se halla la ígnea e imponente Caldera de Tejeda, surgida tras el hundimiento de un cráter volcánico de más de 25 km de diámetro. La caldera alberga las formaciones volcánicas más emblemáticas de la isla: Roque Bentaya, El Fraile y Roque Nublo.
Sigue leyendo en ECOS 04/10, págs. 48-52.
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