Emiliano, un auténtico padre 
13.04.2010
In ECOS 04/10 berichten wir über Pfarrer Emiliano de Tapia, der sich im Problemviertel Buenos Aires in Salamanca um ehemalige Drogenabhängige und Häftlinge oder Jugendliche ohne Familie sorgt.
En ECOS 04/10 (p. 7) puedes leer un artículo sobre el párroco salmantino Emiliano de Tapia, que trabaja en el centro penitenciario de la ciudad y comparte su casa con presos de permiso, ex reclusos y toxicómanos. Fundó, además, la empresa “Algo Nuevo“ para dar trabajo a estas personas, y la Asociación de Desarrollo Comunitario de Buenos Aires (ASDECOBA).
Para conocer todavía mejor al párroco, lee aquí parte de una entrevista con Emiliano de Tapia.
¿Cuál es su labor y lucha en el barrio de Buenos Aires?
Emiliano: Vamos a ver, la labor viene necesariamente desde cualquier trabajo, desde cualquier tarea. Yo me desenvuelvo en tres ámbitos distintos que están todos atravesados por una realidad y es que dentro de esos tres lugares hay situaciones de marginalidad y de exclusión. Esa es mi opción, es decir, estar junto a la marginación y junto a la exclusión. Entonces, el barrio de Buenos Aires es uno de tantos signos de marginación de barrios como consecuencia del neoliberalismo y como consecuencia de esta sociedad que llamamos modernidad, etc. El barrio de Buenos Aires es un ejemplo claro junto a otros barrios en tantos lugares. La cárcel es el espejo de esta sociedad, donde se refleja toda la problemática, parte de ella de este barrio, no en toda su globalidad y que hay fundamentalmente situaciones de marginalidad y de exclusión que te interpelan y en medio de las cuales intentas vivir tu opción de vida y la realidad del mundo rural, que sobre todo en estos momento es despoblación, desertización y envejecimiento de la población. Entonces, en este contexto es en el que hay una opción que es lo más desvalidos en definitiva. Es decir, uno tiene miedo a no responder a este reto, por que yo creo que tengo la suerte de estar en lugares preferenciales para poder vivir la experiencia de anunciar el evangelio con la cual yo he optado, que coincide a la vez con la de muchos hombres y mujeres de buena voluntad aunque no sean creyentes o sean de otra religión. Entonces, es desde ahí desde lo que yo entiendo que hago en el barrio.
¿Cuál es su relación con la cárcel de Topas?
Emiliano: Mi relación con la cárcel es una relación sin renuncia a mi perspectiva cristiana, a mi perspectiva creyente de acompañar a las personas presas. Repito, con el diálogo, con el encuentro con ellos, la escucha y ofrecer en el acompañamiento lo que tenemos, y si lo que tenemos es una casa de acogida pues se lo ofrecemos, y si lo que tenemos son unas posibilidades de empleo como instrumento de inserción pues se lo ofrecemos, y si lo que tenemos es la oportunidad de incorporarse socialmente y culturalmente pues se lo ofrecemos. Ese es nuestro camino y eso lo hacemos, repito, desde nuestra confesión de fe pero junto con otros hombres y mujeres de buena voluntad que también lo están haciendo y sin discriminación, es decir, esta tarea no es sólo para los católicos ni sólo para los cristianos, nuestra tarea es para toda persona presa sin importar la religión ni el credo. Esa es nuestra presencia ahí en la cárcel, es una presencia de equipo, es una presencia coordinada, es una presencia organizada, programada y revisada como tiene que ser todo proceso educativo.
Si quieres saber más sobre Emiliano, puedes leer la entrevista entera o ver un vídeo interesante sobre él y su trabajo.
En ECOS 04/10 (p. 7) puedes leer un artículo sobre el párroco salmantino Emiliano de Tapia, que trabaja en el centro penitenciario de la ciudad y comparte su casa con presos de permiso, ex reclusos y toxicómanos. Fundó, además, la empresa “Algo Nuevo“ para dar trabajo a estas personas, y la Asociación de Desarrollo Comunitario de Buenos Aires (ASDECOBA).
Para conocer todavía mejor al párroco, lee aquí parte de una entrevista con Emiliano de Tapia.
¿Cuál es su labor y lucha en el barrio de Buenos Aires?
Emiliano: Vamos a ver, la labor viene necesariamente desde cualquier trabajo, desde cualquier tarea. Yo me desenvuelvo en tres ámbitos distintos que están todos atravesados por una realidad y es que dentro de esos tres lugares hay situaciones de marginalidad y de exclusión. Esa es mi opción, es decir, estar junto a la marginación y junto a la exclusión. Entonces, el barrio de Buenos Aires es uno de tantos signos de marginación de barrios como consecuencia del neoliberalismo y como consecuencia de esta sociedad que llamamos modernidad, etc. El barrio de Buenos Aires es un ejemplo claro junto a otros barrios en tantos lugares. La cárcel es el espejo de esta sociedad, donde se refleja toda la problemática, parte de ella de este barrio, no en toda su globalidad y que hay fundamentalmente situaciones de marginalidad y de exclusión que te interpelan y en medio de las cuales intentas vivir tu opción de vida y la realidad del mundo rural, que sobre todo en estos momento es despoblación, desertización y envejecimiento de la población. Entonces, en este contexto es en el que hay una opción que es lo más desvalidos en definitiva. Es decir, uno tiene miedo a no responder a este reto, por que yo creo que tengo la suerte de estar en lugares preferenciales para poder vivir la experiencia de anunciar el evangelio con la cual yo he optado, que coincide a la vez con la de muchos hombres y mujeres de buena voluntad aunque no sean creyentes o sean de otra religión. Entonces, es desde ahí desde lo que yo entiendo que hago en el barrio.
¿Cuál es su relación con la cárcel de Topas?
Emiliano: Mi relación con la cárcel es una relación sin renuncia a mi perspectiva cristiana, a mi perspectiva creyente de acompañar a las personas presas. Repito, con el diálogo, con el encuentro con ellos, la escucha y ofrecer en el acompañamiento lo que tenemos, y si lo que tenemos es una casa de acogida pues se lo ofrecemos, y si lo que tenemos son unas posibilidades de empleo como instrumento de inserción pues se lo ofrecemos, y si lo que tenemos es la oportunidad de incorporarse socialmente y culturalmente pues se lo ofrecemos. Ese es nuestro camino y eso lo hacemos, repito, desde nuestra confesión de fe pero junto con otros hombres y mujeres de buena voluntad que también lo están haciendo y sin discriminación, es decir, esta tarea no es sólo para los católicos ni sólo para los cristianos, nuestra tarea es para toda persona presa sin importar la religión ni el credo. Esa es nuestra presencia ahí en la cárcel, es una presencia de equipo, es una presencia coordinada, es una presencia organizada, programada y revisada como tiene que ser todo proceso educativo.
Si quieres saber más sobre Emiliano, puedes leer la entrevista entera o ver un vídeo interesante sobre él y su trabajo.
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