Las "Cuevas de Altamira" en Múnich (una visita) 
¿Sabía usted que...?
In "Ampliaciones" erweitern wir Informationen aus ECOS. In "Cosas de España" September 2010 erwähnen wir die Altamira-Höhlen. Auch in München gibt es eine Replik.
por Ángel Díaz Arenas
Es interesante y relevante constatar el nombre que estas cuevas tienen y llevan: "Altamira", es decir, mirar para arriba. Ver lo que el visitante tiene encima de su cabeza y que la única posibilidad que posee para verlo es inclinar la cabeza para atrás y mirar hacia lo alto. Aquí ocurre exactamente lo mismo que con el techo de la «Capilla Sixtina» de Roma. La única manera que hay para contemplar ese "Juicio final" (1541) de Michelangelo Buonarroti (1475-1564) es mirando hacia lo alto. Sólo que las Cuevas de Altamira preceden al fresco dicho en algunos miles de años. Sin embargo, conviene señalar, añadir y aclarar que «Altamira» es el nombre con el que se denomina el promontorio debajo del que éstas se hallan y que significa exactamente lo contrario: mirar desde la altura hacia los alrededores. Pero la casualidad no es solamente grande, sino acertada: "Ella (como se dice) hace bien las cosas".Las metas que perseguimos con este breve escrito es hacer un poco de historia situando el lugar donde éstas se hallan, presentar éstas, su/s descubridor/es y recordar la réplica que de éstas existe en Múnich y que el que escribe estas líneas ha vuelto a visitar el viernes 21 de agosto de 2009.
1. Santillana del Mar
Santillana del Mar es el pueblo más histórico y tradicional de la región cántabra; se halla a unos 31 kilómetros de Santander. De éste escribe la "Guía secreta de Santander" en su página 161: "El pueblo más bonito de España, en boca de un personaje de Sartre en ´La náusea´".
El personaje que pronuncia estas palabras es Antoine Roquentin, quien le dice al autodidacta exactamente: "-Là, dis-je, penché par-dessus ses épaules étroites et mettant le doigt sur une photo, là, c'est Santillane, le plus joli village d'Espagne." Este "village" permanece sin cambios sensibles urbanísticamente (al menos de una forma ostensible) desde hace 300 años. Su población es muy reducida, unos 4.000 habitantes, y sus reliquias del pasado son también pocas, pero famosas y universales. Éstas son su Colegiata Románica del siglo XII, llamada Santa Juliana, y a unos 2 kilómetros sus pinturas ecuestres en las Cuevas de Altamira" (consideradas como la "Capilla Sixtina" del arte cuaternario). Sobre éstas añadimos palabras escritas en la página 158 de la ya dicha "Guía secreta": "Las cuevas fueron halladas casualmente por la niña María Sanz de Sautuola, hija del arqueólogo Marcelino Sanz de Sautuola (además de, andando el tiempo, madre del banquero más famoso de España), quien en 1876 exploró y reconoció su profundidad, presentando al Congreso Internacional de Arqueólogos, reunido en Lisboa, su tesis sobre La vida de trogloditas en las Cuevas de Altamira;..."
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