Una generación de blogueros 
In ECOS 03/2010 berichten wir über die zunehmende Blog-Leidenschaft der Kubaner – trotz eingeschränkten Internetzugangs.
En ECOS de marzo (p. 47) puedes leer un artículo sobre la nueva generación de blogueros en Cuba. Por consecuencia del estricto embargo impuesto por los Estados Unidos, el acceso a internet está muy restringido; por eso los cubanos van a cibercafés para expresar su opinión en diferentes bitácoras. La cubana Yoani Sánchez es una de las primeras y más conocidas blogueras. Administra su blog „Generación Y“ desde un cibercafé perteneciente a un hotel de turistas. En su blog cuenta la dura vida cotidiana y critica la situación política de Cuba.
Lee aquí un extracto del blog de Yoani Sánchez, en el que habla de su inútil intento de comprar limones para curar su resfriado.
Búsqueda y captura
© www.desdecuba.com/generaciony
Hoy me levanté con dolor de garganta. La culpa la tuvo el impertinente viento frío del malecón, al que me expuse anoche mientras conversaba con un amigo. Durante una hora hablamos –creyéndonos que arreglábamos el mundo y la Isla– sin darnos cuenta que la temperatura se caía. Por lo que esta mañana me desperté resfriada y todo el cuerpo me pedía un té caliente con limón.
Con ese imperativo me fui al mercado agrícola más cercano y pregunté por el verde cítrico de mis antojos. Uno de los vendedores me aclaró: “Los limones están perdidos, cómprate mejor una guayaba”. No me dejé convencer y seguí con mi capricho de una cálida limonada salpicada con té negro. Caminé entonces hacia la Habana Vieja y de paso por varios mercados comprobé que tampoco tenían lo que buscaba. Las amígdalas me dolían más y a punto estuve de repensar si no sería mejor tomarme una pastilla de vitamina C; pero como la testarudez me viene con los genes, insistí en la búsqueda del esquivo fruto.
Cerca de las dos de la tarde me declaré vencida. Apenas si podía tragar por el ardor en la garganta, nada comparado con el disgusto que me provocó la “desaparición” de los limones. La inútil “búsqueda y captura” me ha generado un malestar más duradero que los síntomas de la gripe. Me ha dejado con algunas punzantes preguntas: ¿Cómo es que tanta tierra fértil y tanta gente deseosa de producir, comercializar y vender, no se combinan y materializan en una abundante oferta de limones en el mercado? ¿Por qué el marabú sigue siendo el “rey de los campos cubanos” (hagan un viajecito por la autopista hasta Pinar del Río y lo verán), mientras las naranjas, mandarinas y –ni hablar– de las toronjas, pasan al inventario de lo exótico? ¿Cuándo la tierra va a ser de quién la haga producir y no de un Estado que la sub-utiliza en sus abandonados latifundios? ¿Mantengo la esperanza o me conformo y olvido el sabor de los limones?
En www.desdecuba.com/generaciony puedes encontrar más artículos amenos.
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