A propósito de mogollón 
Heriberto, un asiduo lector de ECOS, me escribió un poco preocupado, pues su hijo Lorenzo, de 11 años, le había preguntado qué significaba mogollón. Él no supo qué contestarle a su hijo. Conocía la palabra, sabía que la había leído, pero desconocía su significado. Tomó la revista ECOS, y enseguida la encontró en la tercera página, en la firma de la jefe de redacción. No contento con esto, fue al diccionario y se encontró con una traducción que no se atrevió a escribirme en su carta. Muy preocupado por el significado de mogollón, me consoló diciéndome que, por suerte, tenía otro apellido.
Tendría que haberle explicado a Heriberto que tengo dos más, pues los hispanos siempre llevamos el apellido del padre y el de la madre; yo me llamo Elsa Mogollón Barrios, y al casarme adopté también el apellido de mi marido, Wendeborn. Como los funcionarios alemanes en esa época aseguraban que mi apellido era compuesto Mogollón-Barrios no me dejaron renunciar al segundo, y ahora oficialmente tengo tres apellidos. Mogollón-Barrios-Wendeborn; pero ésta es otra historia.
Heriberto me hizo pensar en la historia de los apellidos, y especialmente en el uso de las palabras a este y al otro lado del Atlántico.
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Sí, mogollón, mi apellido significa: de gorra, gratuitamente, comer a costa de otro, holgazán, mucho de algo, con abundancia, lío, jaleo... "Con abundancia es la acepción que más me gusta, pues me imagino que los mogollón tenemos abundancia de cariño para los demás...
También hay una cultura indígena en Norteamérica conocida como "Cultura Mogollón", que habitó al sureste de Estados Unidos entre Nuevo México y Texas, y al norte de México, en Chihuahua. Los arqueólogos la datan entre los años 700 a.C. y 1300 d.C. y su nombre se deriva de las Montañas Mogollón, las cuales -a su vez- según parece fueron así llamadas por el oficial español Don Juan Ignacio Flores Mogollón.
Un nombre parecido: "Magallón" es el nombre de un excelente vino de la región aragonesa de Borja.
El alcance del significado de mi apellido no se me planteó hasta que llegué a vivir a Europa, pues -aunque la palabra es muy antigua- en Latinoamérica no se usa, está de moda sólo en España. Nosotros nunca decimos: un mogollón de nada; en Colombia es sólo un apellido, y lo más desagradable para mí, cuando estudiaba en la Universidad en Bogotá, era un pan que se vende allí y al que llaman "Mogolla".
Ya se pueden imaginar lo difícil que es para mis compañeros españoles en la Redacción, para quienes mogollón forma parte de su lenguaje coloquial, decir ante mí, por ejemplo: "eso lo hace sólo de mogollón", "hay un mogollón de gente en la plaza" o "eso mola mogollón".
Siempre se advierte: con perdón, Elsa...
Yo me quedo muy tranquila, porque hay un mogollón de historias en torno a este apellido, como las que recoge el Diccionario Etimológico de Corominas y Pascal: "Mogollón de: de gorra, gratuitamente, origen incierto, probablemente se trate de un "meollón", aumentativo de "meolla", miga, procedente del lat. Medülla, pulpa 1a .doc. h. 1570 (romances de germania)". Y más adelante citan la explicación etimológica del Inca Garcilaso "un caballero llamado Hernando de Mogollón, natural de la ciudad de Badajoz... Se fue al gobernador y le dixo: señor, en esta tierra, como vuestra señoría bien sabe, todos comen de mogollón, pues se lo quitaron a su dueño, y sólo Mogollón se muere de hambre"; aunque a renglón seguido la rechacen por anecdótica.
Como se puede ver, hay mucho mogollón, desde montañas y holgazanes hasta la jefe de Redacción de ECOS.
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