¿Jugamos al alemán? 
Wortwettbewerbe: über lange deutsche Wörter und kurze spanische Namen.
Cuando yo estudiaba latín, hace ya un montón de años, en el colegio teníamos un libro de texto con un título que a primera vista resultaba simpático y muy apropiado, pero con el tiempo se revelaba como una tomadura de pelo o el colmo de la ironía: “Ludus latinus”. Por supuesto, en ninguna página había juegos, ni nada remotamente lúdico: tan sólo reglas de gramática, interminables listas de vocablos que había que aprender de memoria, y encima declinarlos o conjugarlos; y como única diversión, frases y textos para traducir; las clases no figuraban entre lo más divertido del horario escolar.
Una noticia aparecida hace algún tiempo en el “Süddeutsche Zeitung” me trajo lo del “ludus” a la memoria; y recordando otras vivencias de mi biografía, tengo que confesar que el estudio y la práctica de la lengua –ya sea la nativa o una extranjera– pueden proporcionar también verdaderas satisfacciones tanto intelectuales como sociales, y hasta..., eso, momentos lúdicos; pues, como suele decirse, quien no se divierte, es porque no quiere.
Pero volvamos a la noticia citada sobre un curioso entretenimiento “lúdico-lingüístico”. El lugar no puede ser más simbólico: Roma, pero no el Circo o el Coliseo, sino una típica trattoria situada en el castizo barrio de Trastevere, adonde acuden los alegres parroquianos al caer el día para charlar y reír entre trago y trago.
De pronto, hace su aparición un asiduo contertulio alemán, con el imprescindible periódico asomándole del bolsillo. Y al punto, los tertulianos cortan en seco su animada charla, hacen sitio al recién llegado en torno a una gran mesa redonda, y una vez que éste abre el periódico –el diario muniqués u otro transalpino–, empieza el juego. Se trata de dar con la palabra más larga que puede leerse en sus páginas. Se reparten las hojas, y en parejas o grupos comienza la búsqueda.
“¡Mira aquí!”; y algún conocedor del alemán, por haber estado en Hamburgo, Múnich o Lindau, se levanta de su asiento y lee en voz alta: “¡Kommunikationswissenschaftler!, ¡veintinueve letras!”.
Al poco, otro grito: “¡Y ésta, fijaos: Krankenversicherungspflichtgrenze!, ¡treinta y tres letras! ¿Hay quien dé más?”.
Siguen unos minutos de tensión; parece que el campeonato está decidido, hasta que explotan varias voces exigiendo atención, y un experto lee despacio y no sin dificultad: “¡Fremdsprachenkorrespondentenprüfung!, ¡treinta y cinco!!”.
Nadie puede superar esta treintena larga, y al final, los campeones reciben, como premio, lo que ya deseaba por sus versos nuestro buen Gonzalo de Berceo, el primer poeta en lengua castellana de nombre conocido, allá a mediados del siglo XII: “un vaso de bon vino”..., que en el caso de Berceo, sería un rioja de su tierra; para los de Trastevere será un chianti, o un frascati, por citar otro de la región.
El juego sólo tiene una regla: las palabras escritas con guión, como Preis-Leistungs-Verhältnis, no cuentan. Lo que no tiene aún, es nombre. El periodista que nos informa de este curioso y cultivado pasatiempo, digno de figurar en los anales de la Roma Eterna, propone uno que, respetando y celebrando su autoría, repreducimos con la invitación a que ustedes tomen nota y lo adopten como bonito pasatiempo: “Zeitungsbuchstabenzählwettbewerb”.
Por cierto, la lectura de esta curiosa noticia me hizo recordar un “ludus” parecido, hace ya años, con varios colegas; pero al revés: se trataba de ver quién conocía el nombre con apellido más corto. El primer candidato fue: Pepe Mir, siete letras. Ya en terreno catalán, una colega de Reus se acordó de su amiga Ana Pla, seis letras... Pero el campeón fue un manchego; recordaba haber leído en una revista de Barcelona algo de un tal Pío Pi, cinco letras. Como puede verse, los catalanes –“tan sinópticos ellos”, como decía Cela– son campeones de España en economía...
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COMENTARIOS
Creo que hubiese ganado el premio al nombre más corto: Ot Pi, cuatro letras. Catalán, evidentemente... ;-)
(Los incrédulos pueden verificarlo en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Ot_Pi)