Efecto "souvenir" 
Wer ist schon einmal von einer Reise ohne ein Souvenir heimgekehrt? Na bitte. Eine Ausstellung in Barcelona widmet sich nun ausführlich dem Thema.
Salir de viaje y regresar a casa sin un souvenir en la maleta es prácticamente imposible. O, si no, que levante la mano quien no haya comprado alguna vez una baratija en una tienda para guiris. Y, aunque nos neguemos a comprar uno de esos objetos fabricados en serie (porque pensamos que “son una horterada”), a buen seguro que nos hemos fotografiado delante de un monumento o de un paisaje para demostrar –o, simplemente, para recordar– que hemos estado allí.
El souvenir como objeto fetiche es el protagonista de la exposición “Efecto souvenir”, que se puede visitar hasta el 13 de diciembre en el DHUB (Disseny Hub Barcelona). A través de souvenirs de todo tipo, la exposición propone una interesante y divertida reflexión acerca del origen, del significado y del uso de estos objetos como metáfora de un momento vivido, de unas vacaciones pasadas. Y es que la nostalgia es una de las razones de ser estos objetos: si las personas no fuésemos nostálgicas, entonces las tiendas de recuerdos no existirían, y éstas no habrían cambiado la fisonomía de los comercios del centro histórico de muchas ciudades. Sin la nostalgia, no nos llevaríamos el champú del hotel para convertirlo en un recuerdo, ni tampoco guardaríamos como reliquias las entradas de un museo o unos simples billetes de metro.
Pero la exposición es mucho más que una simple colección de objetos y recuerdos más o menos kitsch de distintos lugares del mundo. Plantea, sobre todo, cuál es el llamado “efecto souvenir”: la reducción de toda la complejidad de una ciudad o de un país en un icono, que pasa a formar parte del imaginario colectivo. Y también nos explica cómo un espacio (la Torre Eiffel, por el ejemplo), un hecho histórico (como la caída del muro de Berlín) o incluso la vida y la muerte de una persona (el caso del “Che” Guevara) pueden ser convertidos en souvenirs para el turista.
Y ahora que llegamos a final y que nadie nos oye, ha llegado la hora de las confesiones: ¿Qué recuerdo de España os habéis llevado a casa? ¿Unas castañuelas, quizás? ¿La figura de un torero? ¿O tal vez un abanico? Yo, lo confieso: de Alemania, conservo unos cuantos Bierdeckel… y un reloj de cuco.
Dónde:
DHUB Montcada, C/ Montcada, 12, Barcelona
www.dhub-bcn.cat
Laura Terré (Barcelona, 1980). Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha colaborado en distintas publicaciones en España y en ECOS.
- Login o regístrate para enviar comentarios












