Cuestión de fe 
Vor einem Jahr wurde ein 9-jähriges Mädchen in Brasilien aus der Kirche exkommuniziert. Sie war schwanger von ihrem Stiefvater und hatte abgetrieben. Eine Wutrede im Zusammenhang mit den jüngsten bei der Kirche bekannt gewordenen Exzessen.
Ocurrió hace un año. Un arzobispo brasileño excomulgó a una niña de 9 años. La pequeña había sido violada por su padrastro y estaba embarazada de gemelos. La niña abortó ayudada por su madre y un equipo médico. Todos fueron excomulgados.
El padrastro, y confeso violador de la niña (desde que ésta tenía seis años) y de su hermana minusválida de catorce, no mereció a los ojos de la Iglesia (¿o debería escribir iglesia?) la excomunión.
El arzobispo se llama José Cardoso Sobrino y se quedó tan “pancho” después de negarle la fe a quien, después de tres años de violaciones reiteradas, habría perdido ya la esperanza.
Yo, sin embargo, no puedo quitarme esta historia de la cabeza. ¿Cómo es posible que la Iglesia siga estando al lado de los verdugos y no de las víctimas? ¿No son seguidores de Jesús, el de Nazaret, aquél que iba acompañado por prostitutas y gente de mal vivir, víctimas de la sociedad?
¿Cómo es posible que siga vivo este cuerpo, llamado Iglesia, con la gangrena de intransigentes, pedófilos y déspotas que padece?
Será porque todavía hay curas (como el que viene en ECOS, Gente, Abril 2010), pocos, que devuelven la fe.
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COMENTARIOS
Su relato enseña muy claro la hipocresía y la doble moral de la iglesia.
No sólo de la iglesia católica, sino de casi todas comunidades religiosas.
Porque todas son iguales a este respecto.
El arzobispo y los curas no tienen la mínima compasión.
¡Pobrecita niña y su madre!