¡Me robaron! 
Ein Schiedsrichter unterbrach ein Spiel der dritten spanischen Liga, weil sein Auto in der Nähe des Stadions gestohlen worden war.
Un árbitro de fútbol suspendió un partido que estaba pitando cuando se enteró por los altavoces del estadio de que su auto había sido objeto de un robo en las inmediaciones del campo de juego.
Todo ocurrió en Murcia, España, durante el enfrentamiento entre los equipos de tercera división Jumilla, que jugaba de local, y Puente Tocinos, que venía siendo arbitrado por Madrigal Soria, quien en el minuto 18 de la segunda parte ordenó con su pito detener el partido y se marchó corriendo a hablar con los agentes de seguridad apostados al borde de la cancha para luego desaparecer rápidamente en dirección a los vestuarios.
Soria reaccionó así al escuchar un aviso de la policía local por los altavoces del estadio buscando al propietario de un auto que había sido objeto de un robo tras romperle las ventanillas. El árbitro reconoció que el coche del cual se hablaba era el suyo al ser leída la matrícula, y sin dudarlo un momento optó por enterarse de lo ocurrido antes de seguir con su trabajo.
Durante los 8 minutos que el partido estuvo interrumpido, el árbitro dialogó con la policía y procedió a bloquear su teléfono móvil, que había sido hurtado, para luego entregarle las llaves del coche a uno de los funcionarios del Jumilla. Soria regresó a la cancha y reanudó el partido para, al término del mismo informar a la prensa que los ladrones habían hecho una costosa llamada internacional con su celular a Marruecos.
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