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    La icónica Penélope Cruz

    AVANZADO
    Ecos 6/2024
    Penélope Cruz
    © Denis Makarenko/shutterstock.com
    Von Janina Pérez Arias

    Cuando Penélope Cruz le dijo a su maestra del cole que iba a ser actriz y además famosa, quizás no calculó bien el hier: Wirkungimpacto que realmente tendría en el mundo. Más que berühmtcélebre, tsie wurde letztlich durch und durch zu einer Ikoneerminó por convertirse en todo un ícono de la cultura hispanohablante, del cine y de la moda.

    En la memoria visual de los hispanohablantes, Penélope ocupa una parcela bedeutsamsignificativa. De sus primeros 50 años de vida, que cumple en abril de este año, lleva más de tres décadas frente a las cámaras, y de nada vale poner el número exacto de películas filmadas (son más de 50) porque esa cifra va en aumento.

    Penélope, a quien le pusieron ese nombre por una canción famosa de Joan Manuel Serrat, hizo exactamente lo contrario de lo que cantan el Sänger, Liedermachertrovador catalán y la Odisea de Homero: No esperó por nada ni por nadie, al contrario.

    Con una Mutvalentía y Schwung; Elanempuje extraordinarios, streben nachse empeñó tanto streben nachen hacer realidad lo que se propuso que prácticamente le dio un nuevo significado a su Taufname; Vornamenombre de pila. Con el Kurs; Richtungrumbo que le ha dado a su vida, así como con su beruflicher Werdegangtrayectoria profesional que la ha llevado a convertirla en la actriz española más internacional y reconocida a nivel mundial, muy bien se podría escribir un relato épico propio.

    A los cuatro años, Penélope, con su hermana menor, Mónica, ya creaba bailes, juegos a los que se uniría más tarde su hermano pequeño Edu; y en la peluquería de su madre, además de estar atenta a los relatos de las clientas, sich bemächtigense adueñaba de pelucas y maquillaje para montar sus espectáculos. Pronto empezó a impresionar a sus maestras con su talento en la hier: Schauspielereiinterpretación.

    Su padre Eduardo, comerciante, y su madre, Encarna, pronto sich an den Gedanken gewöhnense hicieron a la idea de que el deseo de Penélope era unaufhaltsamimparable. “Teníamos un betamax gigante y gracias a que mis padres llevaron eso a casa y me dieron una copia del carnet del videoclub, encontré una Fluchtmöglichkeitvía de escape”, narra Cruz sobre cómo ihrer Leidenschaft Nahrung gebenalimentó su pasión hacia el cine, “era buena estudiante, pero me daba igual lo que me enseñaban, lo sacaba porque lo sacarhier ugs.: es schaffensacaba, pero mi estudio era llegar a casa y mi interés era, aparte de las horas de ballet, esconderme allí antes de que llegaran todos y ver películas diez veces seguidas”.

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