Almendros en flor 
Lo debes saber...
ECOS-Leser Geralt Goder entfioh dem kalten deutschen Winter ins wohltemperierte Andalusien und erzählt von seiner Wanderung in die Alpujarras, wo vor allem die unzähligen blühenden Mandelbäume einen bleibenden Eindruck bei ihm hinterließen. Hören und lesen Sie seine Eindrücke von dieser besonderen Wanderung.
En invierno, cada año, cuando el tiempo en Alemania es frío, y los días oscuros y tristes, solemos pasar tres semanas en un hotel de lujo, en Andalucía, situado a la orilla del Mediterráneo, entre Marbella y Estepona. Cuando la vista es buena, podemos ver desde nuestro hotel Gibraltar.
Los alrededores de Marbella son muy interesantes. Se puede visitar el casco antiguo de Marbella, el famoso Puerto Banús; o ir en coche a Málaga, o a otras ciudades tan atractivas y pintorescas como Ronda, Granada, Córdoba o Sevilla. También es un buen lugar para los aficionados al golf; hay más de 40 campos de golf en sus cercanías.
El pasado año hicimos con nuestros amigos Jutta y Horst una excursión a Las Alpujarras, al sur de la Sierra Nevada, para ver los almendros en flor. Fue un espectáculo impresionante. Pudimos ver cientos de almendros en las pendientes de las montañas. En los valles, sus hojas eran más verdes; en las alturas, el color de sus flores era blanco o rosado. También vimos a un campesino arando la tierra a la manera antigua, con dos caballos.
Nuestros amigos nos contaron que la cosecha, la producción y el comercio de las almendras es muy laborioso y costoso.
La bella región andaluza que visitamos tiene también muchos lugares históricos, como el refugio de Boabdil, el último rey árabe de Granada, que entregó en 1492 esta ciudad a los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y así se dio fin a la denominada Reconquista española, que había durado ocho siglos.
Una excursión preciosa, que no nos defraudó.
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