Ávila: Fortaleza y templo 
Aufgrund seiner gut erhaltenen Mauer aus dem Mittelalter wurde Ávila zum Weltkulturerbe erklärt. Ein beeindruckendes Bauwerk, das vor Jahrhunderten das Herz der Festung war und hinter dem sich ein großartiger Tempel verbirgt.
Por José María Domínguez
El título "Patrimonio de la Humanidad" lo debe San Cristóbal de la Laguna (ECOS 02/09) a haber sido "la primera ciudad colonial no fortificada"; Ávila podría considerarse la otra cara de la medalla, pues lo primero que impone al llegar a la capital más elevada de España (1.127 m) es la panorámica de su espectacular Muralla medieval, la mejor conservada del mundo en su completa estructura.
Ahora bien, a lo largo de siglos la Muralla ha defendido y guardado otros excepcionales valores que también habrían justificado el título; porque al penetrar por cualquiera de sus colosales puertas se irán descubriendo otros aspectos muy distintos de los estrictamente militares, que se reflejan en sus bien merecidos títulos históricos: Ávila del Rey; Ávila de los Caballeros; Ávila de los Leales; Ávila Mística y Teresiana, sin olvidar su original legado artístico.
La Muralla
La primitiva historia de la ciudad no es del todo conocida; alguien afirmó que son las piedras las que mejor la cuentan.
Ávila se levanta sobre una ciudad celtíbera, Óbila, como recuerdan las numerosas esculturas supuestamente de toros que se encuentran en calles y edificios, muestras del primitivo arte celtibérico. Desde los romanos a más tardar, la estratégica situación de Ávila explica su pasado guerrero, y más desde el largo periodo en que estas tierras fronterizas eran disputadas por cristianos y árabes; ya en el año 740 fue ocupada por Alfonso I de Asturias, y pronto volvió al poder islámico; después de varios cambios de dueño, quedó definitivamente en poder de Alfonso VI en 1085. La peligrosa situación, en las entonces tierras de nadie entre el Duero y el Tajo, así como su necesaria repoblación, exigían fortificarla cuanto antes. De ello encargó el monarca a su yerno, el conde Raimundo de Borgoña, a quien se debe la formidable Muralla, construida por canteros y maestros cristianos y mudéjares en un tiempo récord (entre 1090 y 1099). Una obra colosal con proporciones que impresionan: 2.557 metros de longitud, 88 torreones con saliente curvo, lienzos de 12 metros de altura y 3 de grosor; y hasta 9 puertas monumentales, como las del Alcázar con 20 metros de altura, o la de San Vicente, las dos más importantes.
Con estas credenciales, y ennoblecida con un fuero liberal por Alfonso X (s. XIII), no extraña que Ávila fuera ilustre escenario de importantes hechos históricos: bodas reales, cortes y juntas...; sobre todo, en el turbulento siglo XV, durante el conflicto sucesorio de Enrique IV, apoyando los derechos de su hermana la infanta Isabel, abulense nacida en Madrigal de las Altas Torres (1451); y en el siglo XVI, unida a las Comunidades de Castilla en la rebelión contra el joven rey Carlos I...
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