Salamanca: Siete siglos de cultura y tradición 
Salamanca ist nicht nur eine sehr unterhaltsame und quirlige Stadt, sondern sie hat auch viele kulturelle Schätze der Iberischen Halbinsel im Angebot.
por Giancarlo Sánchez-Aizcorbe
No le puedo dar la razón a Miguel de Cervantes, y con conocimiento de causa. Pues de él no se sabe a ciencia cierta si estudió en Salamanca, ni cuánto tiempo estuvo en dicha ciudad. De mí puedo decir, en cambio, que pasé seis jugosos años como estudiante -desde 1988 hasta 1994-, los cuales me acreditan para afirmar que la placa conmemorativa que se encuentra al final de la Rúa Mayor, en una esquina de la Plaza de Anaya -si mal no recuerdo-, no hace honor a la verdad, al menos hoy en día, ni, por supuesto, en mis días salmantinos. La cita está tomada del principio de una de las Novelas Ejemplares de Cervantes, titulada "El licenciado Vidriera", y reza así: Salamanca..., ‘que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado'. Si por apacible entendemos ‘dulce y tranquilo', o la Salamanca de Cervantes era efectivamente así, o el Manco nos está mintiendo.
¿Qué razones podría tener para mentirnos? Las mismas que tienen los estudiantes de hoy para hacerlo: no admitir que Salamanca es, para mal de su antigua universidad y de las expectativas paternas, una de las ciudades más divertidas y menos tranquilas del mundo. Prefiero, pues, imaginarme a Cervantes dando tumbos por una callejuela empedrada en las inmediaciones de la Casa de las Conchas, después de haber visitado una taberna, o cortejando a una muchacha en el huerto de Calisto y Melibea, escondido a la sombra de la torre de la Catedral. Tal y como lo hacen los estudiantes de hoy.
Como decíamos ayer...
Más allá de los estudiantes pícaros de ayer y de hoy, la frase no es arbitraria: "Quod natura non dat, Salamantica non praestat". Este famoso proverbio, que ha trascendido su significado literal, nos da una idea del poder que se le atribuía a la Universidad de Salamanca como fuente de conocimiento: aunque no igual, comparable al de la Naturaleza (‘Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta'). La historia de la Universidad -la primera en Europa en ostentar tal título, y la cuarta en antigüedad- es clave para entender no sólo el desarrollo histórico y cultural de España, sino también el de la América española, sin descontar sus contribuciones al pensamiento europeo.
En el siglo XII, surgieron en torno a la Catedral Vieja algunas Escuelas, que, debido a su calidad y carácter general (se impartía medicina, derecho canónico y civil, lógica, gramática y música), fueron ascendidas al rango de Estudio General por el rey Alfonso IX de León en 1218. Pero no fue hasta 1254 que un rey excepcional, Alfonso X de Castilla, llamado con justicia el Sabio, concedió a este Estudio el título de universidad.
El papel que desempeñó Alfonso X en la vida cultural de la España del siglo XIII es inapreciable. Él fue quien llevó a su apogeo la coexistencia cultural entre Cristianismo, Islam y Judaísmo. Además de fundar la Universidad y crear su biblioteca, el Rey se rodeó de un grupo nutrido de pensadores judíos, traductores árabes y trovadores franceses. Mandó a sus traductores árabes y judíos traducir al español la Biblia, el Corán, la Cábala y el Talmud, y con los eruditos judíos escribió la summa de la Edad Media española.
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