Extremadura: Una España desconocida 
¿Sabía usted que...?
Der spanische Südwesten wartet mit hübschen Städtchen und interessanten
Kulturgütern auf. Wir haben uns in Plasencia, Yuste und Guadalupe
umgesehen.
por Juan Ramón García Ober
“¿De dónde es tu padre?” Me han hecho la pregunta incontables veces, y a mi respuesta “de Extremadura” siempre añado “en la frontera con Portugal”. Incluso para muchos españoles, la Comunidad Autónoma de Extremadura, en el oeste-suroeste de España, sigue siendo una “terra incognita”, asociada a tantos y tantos conquistadores (como Francisco Pizarro y Hernán Cortés), pero en realidad desconocida.
Extremadura está dividida en dos provincias: Cáceres (ver ECOS 05/09), en el norte, y Badajoz. Estas dos provincias conforman la quinta comunidad autónoma de España por su extensión, de 41.634 km2 (un poquito más grande que Suiza, para hacerse una idea) y 1.100.000 habitantes.
Plasencia
Nos vamos al norte del norte, y nos alojamos en un hotel de ensueño que hasta hace unos años no era más que una ruina. Hablamos del Parador de Plasencia, ubicado en el convento de Santo Domingo, de estilo gótico tardío con elementos renacentistas. Fue fundado por la familia de los Zúñiga a mediados del siglo XV. Tras su magnífica restauración, es inaugurado como Parador en 2004, convirtiéndose en el mejor alojamiento para descubrir el centro histórico de la ciudad. Plasencia (40.000 habitantes), ubicada sobre la Vía de la Plata, a orillas del río Jerte, fue fundada en la frontera bélica entre las tropas cristianas y musulmanas en 1186, por iniciativa del rey Alfonso VIII. En 1196 la conquistan los almohades, aunque un año después pasaría nuevamente al poder de Alfonso VIII, quien ordenó acabar la muralla en 1201.
No sólo Salamanca es ciudad de dos catedrales, también lo es Plasencia. Pero, curiosamente, ni la Vieja (o de Santa María) ni la Nueva están terminadas. Verán: el papa Clemente II concede a la ciudad el título de sede episcopal en 1189, y entre los siglos XIII y XIV se construye la primera catedral. A finales del siglo XV, se decide construir una nueva catedral renacentista que se va adentrando en la vieja, pero un siglo después se acaba el dinero, con lo cual tenemos una curiosísima mezcla de una catedral gótica y románica, con otra renacentista. Con todo, y para que no parezca que estemos hablando de una ruina, hay que señalar que el templo es el de mayor y más rica ornamentación de Extremadura.
Recorriendo las calles de la ciudad, terminamos en la preciosa Plaza Mayor, presidida por el edificio del Ayuntamiento. En su torre mayor encontramos un personaje conocido por todos los placentinos, un autómata, el “abuelo Mayorga”, que actúa dando la hora en el reloj de la torre.
Sigue leyendo en ECOS marzo 2010, págs. 20-23.
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COMENTARIOS
muy interesante. ¡Qué pena que no puedo leer las páginas 20-23