Afortunados

    AVANZADO
    Zwei Hände
    Von Mercedes Abad

    Cuando la realidad se pone tozudo/a(ugs.) stur, (hier) eigenwilligtozuda y parece que todo va de mal en peor, echar mano de(ugs.) zurückgreifen aufecho mano de un truco de urgencia que siempre resulta eficaz para levantarme el ánimo. Me imagino que, en vez de vivir en la España de principios del siglo XXI, donde las cosas pueden ser tan deprimentes, vivo en el siglo XVIII, en la Francia de la Ilustración, por ejemplo. Y allí me traslado con la mente. Muy contenta al principio de mi viaje, visito un palacio suntuoso/aluxuriös, prächtigsuntuoso durante un baile o un banquete o la lectura de una tragedia de Voltaire. Me mezclo con las damas ricamente ataviarsesich herausputzenataviadas, y enseguida descubro que sus largos y hermosos vestidos pesan tanto que, si se declarase un incendio, las pobres tendrían problemas para echarse a correr y morirían carbonizado/averbrannt, verkohltcarbonizadas.

    Bendita Coco Chanel, que le quitó a la mujer los opresivos corsés. Pero el problema no estribar enberuhen aufestriba tan sólo en los incómodos vestidos que impedían correr y cortaban la respiración y que a nosotras nos parecerían prisiones ambulantes. ¿Saben ustedes uno de los motivos por los cuales las mujeres usaban abanicos? Desde luego, se abanicaban para refrescarse cuando el calor apretaba, pero, además, sospecho que los usaban para ocultar que a la mayor parte les faltaban unos cuantos dientes. En eso, los hombres lo tenían peor porque no usaban abanico, y nada ocultaba sus sonrisas desdentadas.

    Me imagino que, en vez de vivir en la España de principios del siglo XXI, donde las cosas pueden ser tan deprimentes, vivo en el siglo XVIII

    Puede que hoy en día los dentistas nos torturen, pero lucimos dentaduras con sonrisas resplandecientes, mientras que en el pasado pocos debían de conservar todos sus dientes después de cierta edad. huelga decirüberflüssig zu sagenHuelga decir que los retratos no son fiables, pues en ellos los retratados tienen la boca cerrada. Es posible que hoy en día la famosa belleza de Helena de Troya, Miss Grecia según Homero, no coincidiera con el gusto actual. Al fin y al cabo, los cánones estéticos cambian rápidamente. Pero me juego lo que quieran a que conservaba sus dientes y el resto de las mujeres la envidiaba porque podía sonreír. Sin duda eso explica el secreto de su éxito.

    Y luego está la fauna. Me refiero a los bichos. No quiero ni pensar cuántos piojos vivían bajo las pelucas de la aristocracia. Si en lugar de cuadros la Historia nos hubiera dejado películas o vídeos de la época, ¿a cuántos veríamos rascarse la cabeza con desesperación? Eso sin mencionar los olores corporales, sin duda espantosos para personas de ducha diaria como somos la mayor parte de los habitantes del siglo XXI en los países ricos.

    En una época en que se consideraba que lavarse con agua podía propagar(hier) verbreitenpropagar la sífilis, la gente debía de estar acostumbrada al mal olor, pero es posible que nosotros no durásemos ni tres minutos en estrecha compañía sin desmayarnos por el pestazo. Aunque la experiencia más brutal para muchos de nosotros sería la falta de modernas la letrinaLatrineletrinas, donde tiras de la cadena y se acabó el problema. En Versalles, por ejemplo, había 300 habitaciones y ningún baño. Sus numerosos habitantes, así como los invitados que asistían a las fiestas, se veían obligados a hacer sus necesidades en rincones y pasillos. Tanto es así que una publicación de 1700 recomendaba como norma de educación: “Si pasas junto a una persona que se está aliviarsesich erleichternaliviando, debes hacer como si no la hubieras visto”.

    Así que ya saben: somos afortunados. Aun en medio de duros momentos históricos o personales, debemos felicitarnos por vivir con higiene y poder sonreír con todos nuestros dientes.

    Neugierig auf mehr?

    Dann nutzen Sie die Möglichkeit und stellen Sie sich ihr optimales Abo ganz nach Ihren Wünschen zusammen.

    Werbung
    <
    >