Brasil. ¿De quién es la alegría?

    Buchstaben B wie Brasilien
    Von Martín Caparrós

    Durante décadas los tratamos con desdén, cierta la condescendenciaHerablassungcondescendencia. Cuando yo era muy chico, Brasil era un país muy grande y bastante folclórico y un poco inútil donde, por ejemplo, los estudiantes de Medicina usaban libros argentinos porque ellos no tenían. Y nosotros usábamos con ellos la “Actitud Roca”. La Ac­titud nació una tarde de septiembre de 1912: el ex presidente argentino Julio Argentino Roca presenciardabei sein, sehenpresenciaba en São Paulo el primer partido de fútbol entre los dos países. Al fin del primer tiempo, la Argentina ganaba por 3 a 0: entonces, Roca bajó al el vestuarioKabinevestuario y pi­dió a sus jugadores que no hicieran más goles para no ofender a los rivales: “Muchachos, háganlo por la patria”.
    Nos gustaba perdonarles la vida. Para nosotros argentinos, Brasil fue durante décadas la la evidenciaBeweisevidencia de nuestro triunfo: eran primario/a(hier) einfach, simpelprimarios, eran pobres, eran como niños, y, mientras tanto, nosotros éramos tan lis­tos, tan próspero/awohlhabendprósperos, tan guapos y tan rubios. Y un día, de pronto, sin aviso previo, resultó que ellos eran la potencia latinoamericana, y nosotros, tan guapos, tan rubios, tan perdidos.

    Para nosotros argentinos, Brasil fue durante décadas la evidencia de nuestro triunfo

    Por eso, supongo, los odiamos cariñosamente. Por eso, imagino, nada nos gusta más que ganarles al fútbol –o, en su defectobei dessen Fehlen, falls es das nicht gibten su defecto, verlos perder–, y nada tanto como contarnos que sus La garota(portugies.) Mädchengarotas nos prefieren, que sus turistas mueren por Buenos Aires, que tratan de copiarnos el asado y que Pelé es peor que Maradona. Por eso, en estos días de la zozobraScheiternzozobra nos da gustito pensar que a ellos también les pasa: schadenfreude de libro(hier) wie sie im 
Buch stehtde libro. Pero, aun en estos días,no podemos sino reconocerwir müssen leider
 zugeben no podemos sino reconocer que son un país en serio: poderoso, decidido, patrón de la región. Y encima saben convencerte de que se la pasan mejor que nadie, que bailan, que se tocan, que cantan y se mueven y disfrutan como nadie: tenerle comida la moral a alg..(ugs.) jdn. völlig 
entmutigt habendetienen comida la moral del continente. De ahídaherahí la canción más triste de un país –el mío– famoso por sus canciones tristes: ésa de Charly García, que canta, grita –intenta creer– que “la alegría no es sólo brasilera”.

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 6/2016. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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