Camino al andar

    Bewegung führt zu überraschenden Erkenntnissen.
    Von Alberto Salcedo

    Me encantaría recordar la sensación que sentí en la infancia cuando di mis primeros pasos, cuando descubrí que ir de un lugar a otro empezaba a depender de mí mismo. Como de esa experiencia no quedó ningún rastro en mi memoria, a veces la imagino.

    Entonces veo a mi madre en la sala y me veo a mí mismo en el otro extremo. Ella me muestra un juguete como el señueloKöder, Lockvogelseñuelo, yo permanezco aferrado al sofá; ella me hace un el mimo zalameroschmeichlerische Zärtlichkeitmimo zalamero, yo sonrío. De pronto empiezo a caminar en la punta de los pies y con las manos en alto. Un paso, dos pasos, tres pasos. trast(r)abillarstolpern, taumelnTrastrabillo, mantengo el equilibrio. Dos pasos más tarde alcanzo el cielo, cuando me acurruco, por fin, entre los brazos de mi madre. La recompensa por mi arrojo es un beso que todavía me sacude.

    Podemos decir tanto en (o sobre) la punta de los pies como de puntillasauf Zehenspitzende puntillas. En vez de trastrabillar puede escribirse también trastabillar, están admitidas las dos formas.

    Mis primeros pasos debieron de estar impulsados por una búsqueda edípica. Sólo una motivación tan poderosa como la recuperación del regazo materno puede hacernos superar el miedo en un momento en que el piso es todavía una cuerda floja. Acaso desde entonces tengo la la corazonadaAhnungcorazonada de que al caminar voy al reencuentro con algo que no quiero perder.

    Pienso en esto mientras atravieso un bosquecillo oloroso a pasto recién podarstutzen, (hier) mähenpodado. Llevo más de una hora vagando sin rumbo fijo. No camino por prescripción médica, ni porque pretenda tonificarme a través del ejercicio físico, sino porque me gusta. No espero nada distinto al mero goce.  

    Me gusta lo que se siente: estoy vivo, soy libre, disfruto los pequeños placeres. Me gusta, además, jugar a que soy la cámara de Spike Lee, y en un largo travelling voy descubriendo el paisaje urbano con todas sus miserias y todos sus el primor(hier) Schönheitprimores: el perro cojo, el tarro que flota en un charco, la casa de los jardines colgantes, los dos viejitos tomados de la mano, el parque donde se besan los novios, el tenderete de la ancianita desvalido/ahilfsbedürftigdesvalida.

    Me gusta lo que se siente (al caminar): estoy vivo, soy libre, disfruto los pequeños placeres.  

    Aspiro el aroma de los jazmines, arranco una flor. Si algo no me toca el corazón mientras camino, no me lo va a tocar de ninguna otra manera. Si algo no me impulsa a caminar, no me interesa. La mujer más importante de mi vida –la madre de mis hijos– vivía en un pueblo diferente al mío. Para visitarla cada noche debía caminar dos kilómetros.

    Mientras camino, encuentro en mi memoria algunos fragmentos del pasado que se me habían extraviado. Por ejemplo, la sonrisa de una bebita que sólo tenía dos dientes: me la regaló dentro de un autobús asfixiante, en un viaje de 1988. Cuando camino, vagabundeo por las ciudades y también dentro de mí mismo.

    Al caminar contemplo, recuerdo, aprendo. Por algo los griegos honraban el “Peripatos” (paseo) que le dio origen a una de sus escuelas filosóficas (la peripatética). Caminamos para ayudarnos a pensar, para saber qué sabemos. Las ideas que nos resultan esquivo/ascheu; flüchtigesquivas cuando intentamos atraparlas con el cerebro, se dejan alcanzar cuando las perseguimos con pies diligente(hier) flinkdiligentes.

    Seguiré caminando hasta cuando me sea posible. Desconozco lo que me espera, pero no me lo quiero perder.

    Neugierig auf mehr?

    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 12/2017. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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