Esperanza o expectativa

    VARIOS NIVELES
    Chefredakteurin Elsa Mogollón-Wendeborn
    Von Elsa Mogollón-Wendeborn

    Hay una canción muy popular en el mundo hispano cuyo el estribilloRefrainestribillo dice: “Año nuevo, vida nueva, más alegres los días serán...” con la que todos despedimos la Nochevieja cantando llenos de esperanza y de los buenos propósitosgute Vorsätzebuenos propósitos para el año entrante.

    El nuevo año es una hoja de papel en blanco que podemos llenar con pensamientos, promesas, intenciones, deseos o propuestas que consideremos más urgentes y necesarios o por los cuales(hier) wegen derpor los cuales vale la pena esforzarse. Pensamos que la Nochevieja nos regala la posibilidad de hacer borrón y cuenta nuevaSchlussstrich ziehenborrón y cuenta nueva, y que desde esa noche todo será mejor o, por lo menos, diferente. A partir de ahora dedicaremos más tiempo a hacer el ejercicio físicokörperliche Aktivitätejercicios físicos, dejaremos de beber o de fumar, aprenderemos por fin ese idioma que soñamos hablar y, como estamos llenos de optimismo, creeremos que habrá menos pobreza y corrupción en el mundo, que disminuirán las guerras, la contaminación, las injusticias, y que la gente, ¡por fin!, se convencerá de que necesitamos proteger urgentemente el planeta.

    Los primeros dos meses estaremos llenos de esperanza, ese estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzableerreichbaralcanzable lo que se desea, tal como lo define el diccionario. Tan esperanzado/ahoffnungsvollesperanzados estaremos, que cada señal será entendida como una muestra del cambio queacontecersich ereignen acontecerá este nuevo año. Comenzaremos a correr tres veces a la semana, a beber dos litros de agua diarios, y a comer más verduras, y asistir ateilnehmen anasistiremos a las manifestaciones contra el cambio climático, convencidos de que los gobernantes y dueños del poder escucharán nuestras protestas.

    No basta con soñar o desear algo para que suceda, necesitamos convertir las esperanzas en expectativas

    Al llegar la primavera, nos daremos cuenta de que no basta con soñar o desear algo para que esto suceda, necesitamos convertir enmachen zuconvertir esas esperanzas en la expectativaErwartungexpectativas, es decir, transformarlas en la posibilidad razonable de que sucedan. Para que el año nuevo verdaderamente sea nuevo, hay que comenzar a trabajar en conseguir ese sueño de forma real, cosa que en algún momento podamos constatar que va a suceder. Si no hacemos ejercicios regularmente, no vamos a lograr estar más delgados; si no dejamos de comprar plástico y objetos innecesarios o de consumir alimentos de producción masificada, no vamos a lograr que mueran menos la especie(biol.) Artespecies diarias en el planeta.

    Pero hay que ser consciente de qué podemos cambiar nosotros y qué está en otras manos. Qué son meras esperanzas y qué son expectativas. Sólo lograremos una nueva vida en la medida en que estemos dispuestos a luchar y trabajar por hacer posibles nuestras esperanzas. En cada uno de nosotros está la responsabilidad del cambio. Hay que atreverse no sólo a soñar, sino a luchar por convertir en realidad esos sueños. 

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