Guatemala: El país difícil

    Guatemala: eines der schönsten Länder Zentralamerikas
    Von Martín Caparrós

    No es fácil ser Guatemala. Quien piense en Guatemala, podría recordar a Miguel Ángel Asturias, el único centroamericano que ganó un Premio Nobel de Literatura. O evocarwieder ins Gedächtnis rufenevocar sus magníficos lagos y volcanes o sus playas tan tropicales o sus ruinas mayas escondidas en selvas increíbles, o una de las ciudades coloniales más bellas del continente, Antigua. Pero, en general, quien piensa en Guatemala piensa en dificultades.

    Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, uno de cada dos guatemaltecos es pobre, y la la malnutriciónUnterernährungmalnutrición crónica alcanza a la mitad de los los chicos(hier arg.) die Kinderchicos de menos de cinco años: es la peor de América Latina, la cuarta peor del mundo. Para explicarlo, entre otras cifras, ésta: con un índice Gini de 53.7, Guatemala es uno de los países más desiguales del planeta.

    Indica la desigualdad en los ingresos dentro de un país o la distribución 
desigualungleiche (Einkommens-)Verteilungla distribución desigual. El coeficiente Gini es un número entre 0 y 1. El 0 indica la perfecta igualdad, o sea todos tienen los mismos ingresos, y el 1 la total desigualdad. Multiplicado por 100, se llama índice Gini.

    Y entonces la violencia del Estado –que mata campesinos, indígenas, opositores– y la violencia de los los excluidosdie Ausgeschlossenen, die Marginalisiertenexcluidos –que se forman en bandas llamadas maras y también matan mucho– han convertido a varias zonas del país en zonas de combate.

    No es fácil ser Guatemala. Hace unos años estuve allí, entrevistando a María Micaela Chuc. María era de la etnia k’ich’e y se había criarseaufwachsencriado en Chocol, una aldea del centro del país, y en su casa –me dijo– casi siempre comían. Empezó a trabajar poco antes de cumplir los nueve años, ayudando a su madre; a los 10 pudo ir a la escuela, pero a los 12 debió emplearse en un taller textil. A los 14 se fue a vivir con Juan, un vecino de poco más de 20. María, aquella vez, muy joven todavía, me contaba cómo Juan empezó a beber, a pegarle, cómo su vida se volvió un infierno. Y cómo había conseguido dejarlowie sie es geschafft hatte, ihn zu verlassencómo había conseguido dejarlo y cómo intentaba ayudar a otras mujeres, las escuchaba, les contaba, les proponía soluciones. Es cierto que no es fácil ser guatemalteca –pero, también, que cada vez hay más personas como María, que tratan de facilitarleichter machenfacilitarlo–.

     

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 11/2016. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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