Haití: La risa del demonio

    Haiti ist das erste Land Amerikas, das – nach den USA – seine Selbständigkeit erlangte
    Von Martín Caparrós

    Cuando pensamos en Latinoamérica, nunca pensamos en Haití. Y sin embargo, la palabra Latinoamérica se inventó –la inventaron unos franceses a mediados del siglo XIX– para que cupieran, caberhinein passencupieran los países americanos de colonización latinoeuropea que no hablaban castellano o portugués. O sea, Haití. Es curioso: el único país que justifica la ampliación de iberoamericano a latinoamericano, el que provocó el nombre, es ese pequeñoel fracaso estrepitosototaler Misserfolg fracaso estrepitoso que no solemos siquiera asociar con la idea de lo latinoamericano.

    Haití aparece en las tablas como el país más pobre del hemisferio occidental; a veces lo devastarverwüstendevasta un terremoto o una la hambrunaHungersnothambruna, otras veces un golpe o un huracán. Fue el primer país latinoamericano que se liberó de sus colonos: 1804, al grito de Kupé tet, bulé kay –corten las cabezas, quemen las casas–. Su evolución lo hace el mejor ejemplo contra esa la supersticiónAberglaubesuperstición contemporánea de que ser primero siempre es bueno.

    El único país que justifica la ampliación de iberoamericano a latinoamericano no lo solemos asociar con la idea de lo latinoamericano

    Pero Haití es conocido sobre todo por una confusión: el vudú, esa mezcla de varias religiones que asegura a sus creyentes que vivirán 18 vidas, nueve como hombres, nueve como mujeres. Y que promete futuros venturoso/aglücklichventurosos: se conoce la historia de una chica de Chicago y un chico de Arkansas, que se casaron y fueron de luna de miel a la isla peligrosa. Corrían los años sesenta, un dictador llamado Papa Doc Duvalier la dominaba a fuerza de degüellos(ugs.) mithilfe Enthauptungena fuerza de degüellos, y los los tórtolos(ugs.) Turteltäubchentórtolos no resistieron la tentación de consultar a los demonios. Más tarde lo contaron: Hillary y Bill eran rubios y jóvenes, y estaban asustados; una mujer decapitarköpfendecapitaba un pollo de un mordisco, un hombre se pasaba una la antorchaFackelantorcha por el pecho, dos o tres más agitarsesich schüttelnse agitaban como el/la poseído/ader/ die Besesseneposeídos. Hillary y Bill, quietos en un rincón, se apretaban las manos: habían pagado 20 dólares, y no dejarían que nada lo arruinara. El sacerdote gritaba cosas raras y les profetizó un futuro de grandeza. Él ya fue presidente, ella lo intenta –y alguien, en algún rincón de Port-au-Prince, se ríe a carcajadas–.

     

    Atención a la pronunciación diferente del país en español y en alemán: Haití (pronunciación en la última sílaba, palabra aguda) y Haiti en alemán (HaIti).

     

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 12/2016. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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