Los Ángeles: Un oasis de violencia

    Die Hälfte der 18 Millionen Einwohner von Los Ángeles hat Spanisch als Muttersprache
    Von Martín Caparrós

    En pocos lugares del mundo viven tantos latinos juntos. Los Ángeles es una ciudad que todos llaman L.A. –léase Elei– porque, hace dos siglos, un español decidió fundarla y bautizar(hier fig.) taufenbautizarla “El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula” y, claro, no era tolerable. En la primera mitad del siglo XX, L.A. se transformó en la primera gran ciudad organizada para el automóvil –espacios expandidos, casas bajas, autopistas–, y creció sin parar y se fue llenando de personas. Ahora son más de 18 millones; nueve hablan caste­llano. Sólo hay más hispanoparlantes en la Ciudad de México, Buenos Aires, Lima y Bogotá.

    La Porciúncula (ital. Porziuncola) es el nombre de la capilla en la que San Francisco murió en 1226, muy cerca de Asís. Por encima de esta pequeña iglesia se construyó la basílica Santa María de los Ángeles… Así que el santo inspiró los nombres de dos grandes ciudades californianas (San Francisco y Los Ángeles), donde los misioneros eran frailes franciscanos.

    L.A. tiene peso en la cultura global: Hollywood, sin ir más lejos(hier) ohne weitere Worte zu verlierensin ir más lejos, está allí. Y tiene, por supuesto, sus efectos sobre el mundo latino. El más curioso, el más brutal, fue el invento de la mara(AmCent) kriminelle Jugendbandelas maras.

    A partir de 1970, miles y miles de salvadoreños emigraron ilegalmente a los Estados Unidos: huían de la guerra o del hambre de la guerra o del hambre habitual. La mayoría ir a parar(ugs.) landenfue a parar a L.A.; les costó mucho adaptarse a esa ciudad enorme y desconocida. Sus hijos no encontraban un espacio propio –y, muchas veces, sufrían la violencia de las la pandilla(ugs.) Bande, Cliquepandillas de sus barrios–. Con el tiempo empezaron a adaptarse: formaron pandi­llas, y dos se volverían poderosas. Las llamaron la Mara Salvatrucha-13 y la Calle 18. Mara, dicen, viene de marabunta: una invasión de hormigas descontroladas, asesinas.

    Con el tiempo, las maras prosperar(hier) gedeihenprosperaron, las autoridades locales se preocuparon, y empezaron las deportaciones. Los el pandilleroBandenmitgliedpandilleros fueron expulsados al país de sus padres, y se llevaron consigo su cultura, su violencia. Que difundirse como la pólvora(ugs.) sich schnell verbreiten, schnell um sich greifense difundió como la pólvora: asentarse(hier fig.) sich niederlassense asentó en El Salvador, pasó a Honduras y Nicaragua, los convirtió en los países más violentos del mundo, los volvió tan difíciles. Gracias, en su origen, a ese oasis de paz y la prosperidadWohlstandprosperidad que un español, hace ya tanto, quiso llamar Los Ángeles.

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 4/2017. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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