Luis Federico Leloir. La química del único Nobel

    AVANZADO
    Luis Federico Leloir.
    Von Martín Caparrós

    Había nacido en una de esas familias que poseían la Argentina cuando la Argentina valía la pena de ser poseída. Muchos miles de hectáreas en la pampa garantizaban que Luis Federico, el noveno hijo de Federico Leloir, el ganaderoViehzüchterganadero, podría hacer lo que quisiera, así que no sabía qué quería. Parecía inteligente, pero no se decidía: abandonó un par de carreras, y tardó en recibirse –1932, 26 años– de médico.

    Podría haber sido un buen doctor, pero un día su prima Victoria Ocampo –la gran dama de las letras argentinas– le presentó a un amigo, Bernardo Houssay, y Luis se puso a trabajar con él. Con él aprendió a investigar; con él celebró, en 1947, el premio Nobel de Medicina que ganó su maestro. En esos años, entre cenas elegantes y veranos en el campo, empezó a trabajar sobre unos azúcares, llamados carnucleótidos, fundamentales para metabolizar(im Stoffwechselprozess) umsetzen; abbauenmetabolizar los los hidratos de carbonoKohlenhydratehidratos de carbono. Era un descubrimiento decisivo, y varias instituciones americanas y británicas le ofrecieron de todo; Leloir prefirió quedarse en la Argentina. Eran tiempos extraños para la ciencia. Las investigaciones no requerían tanto el aparatajeGerätschaften, Apparateaparataje, se hacían en laboratorios normalitos, así que la búsqueda no era, todavía, un privilegio absoluto de los países ricos. Leloir pudo completar su trabajo sin dejar Buenos Aires, y en 1970 le dieron el premio Nobel de Química. Sería el primero para un latinoamericano y, con el tiempo, sería el único.

    Leloir siguió con sus experimentos, su vida de el hacendadoGroßgrundbesitzer; Viehzüchterhacendado, su familia numerosa. Se murió en 1987, a sus 80, cuando la Argentina todavía existía. Tanto, que poco antes consiguió decir que “debemos tener fe en el porvenir de nuestro país en un futuro más o menos próximo. Si nos inspiramos en buenos ejemplos, con una labor intensa y bien orientada, en dos o tres décadas podremos tener una posición de primera fila entre los países más adelantados”. Como el/la videnteHellsehervidente fue, sin duda, un gran científico.

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