Nostalgias de Madrid

    AVANZADO
    Juan-Ramón García Ober
    Von Juan-Ramón García Ober

    El título es sumamente pretenciosoangeberischpretencioso, porque corresponde a uno de mis libros favoritos de todos los tiempos, Nostalgias de Madrid, del genial y único Ramón Gómez de la Serna, inventor de la greguería (metáfora+humor=greguería). Sin embargo, me viene a la mente porque hoy he sentido de repente una nostalgia de Madrid tan fuerte que lo que más me gustaría tras escribir este pequeño blog es largarme(ugs.) abhauenlargarme ahora mismo y tomar el primer avión a Madrid.

    La razón de toda esta nostalgia: el fútbol, por supuesto. Estamos viviendo el mejor de los tiempos, que, lamentablemente, sucede solo cada cuatro años: el Mundial de fútbol. Una de mis debilidades es la buena literatura sobre fútbol, que abundarreichlich vorhanden seinabunda desde hace décadas, pero en la que la lengua española es pionera, por lo menos desde Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra. Me acordé de las dos antologías editadas por Jorge Valdano (Cuentos de fútbol), que vi en los años 90 en España, pero que están absolutamente descatalogado/anicht mehr lieferbardescatalogadas. Han pasado los años, y ahora existe esta herramienta maravillosa que se llama internet, y que permite, por ejemplo, comprar libros online:  Clic, clic, clic Cuentos de fútbol 1 y 2, clic, clic, clic. Disponibles en una librería madrileña situada cerca del Retiro. Me acuerdo del barrio, pasé por allí cuando estaba de el becario(hier) Praktikantbecario en Televisión Española. Recuerdo haber visto la perfumería Butragueño desde el autobús, en la calle Narváez. Era la perfumería de los padres de Emilio Butragueño, leyenda del Madrid y de la selección española en los años 80 y 90. El escritor Vicente Molina Foix recordaba en El País haber visto al pequeño Emilio (hoy es uno de los directivos del Real Madrid, no se puede tener todo) junto a la caja registradora en la tienda.

    La librería donde ahora he pedido los libros de Valdano está en la calle paralela, Fernán González. Me bastan los nombres de estas dos calles, Narváez y Fernán González, para sentir una nostalgia tremenda, viajar virtualmente a Madrid, regresar al pasado, para desear inmediatamente volver a la ciudad y pasear por esas calles, mirar a la gente, entablar una conversaciónein Gespräch beginnenentablar una conversación.

    Pronto me llegarán los libros a Múnich. Leeré estos cuentos de fútbol, tendré más tiempo para leerlos, porque España ya no está en el Mundial, me acordaré de todos los buenos ratos que pasé en Madrid, y mataré la nostalgia pensando en que la próxima vez que aterrice en la ciudad hablaré un rato con el el libreroBuchhändlerlibrero de la calle Fernán González.

     

    Otros artículos del blog de la redacción:

    Darle tiempo al tiempo

    Werbung
    <
    >