A propósito de Roma

    INTERMEDIO
    Elsa Mogollón-Wendeborn, Chefredakteurin
    Von Elsa Mogollón-Wendeborn

    La película Roma, del director mexicano Alfonso Cuarón, es una de las más bellas que he visto en los últimos tiempos. Tiene el tono de un relato íntimo y la cercanía de una historia vivida por nosotros mismos. Está filmada en blanco y negro, y los protagonistas hablan en español y en mixteco. Cuando la vi, quedé fascinada con la historia, la fotografía, la la actuación(hier) Darstellung, schauspielerische Leistungactuación y la música. Maravillada simplemente de este director que en este mundo superdigitalizado y rápido se atrevió a filmar una película con esos tonos, esa lentitud, y en un idioma que no es el inglés, el de las grandes producciones cinematográficas. Andaba yo muy orgullosa de la película, que aun siendo en español era candidata al Oscar, cuando surgió la polémicaes kam zu Streitsurgió la polémica porque en España subtitularuntertitelnsubtitularon el filme en el español peninsular.

    ¿Qué? Sí, así como lo lee. Una película en español atlántico (en este caso de México) subtitulada al español peninsular. Casi lo mismo que subtitular las películas de Pedro Almodóvar para el resto del mundo de habla hispana. Nada más absurdo y triste.

    Absurdo, porque estamos limitando el mundo en español a fronteras que ya se han roto en el siglo XXI, tanto que las 21 Academias de la Lengua trabajan en conjunto para cuidar la riqueza léxico/aWortschatz-léxica de nuestro idioma y mantener la unidad gramatical.

    Desde hace veinte años, dirijo la revista Ecos, que antes se llamó Ecos de España y después Ecos de España y Latinoamérica, para terminar siendo solo Ecos, porque esos otros nombres no abarcarin sich fassenabarcaban todo el mundo en español, pues ahí no incluíamos a Guinea Ecuatorial ni a los territorios en Filipinas que todavía hablan español. La la consignaLosung; Mottoconsigna desde el primer momento ha sido escribir en un español neutro para que los aprendientes del idioma lo puedan usar en todo el mundo. Pero hemos mantenido también la riqueza del idioma y su diversidad en artículos de lenguaje coloquial peninsular (como La familia Pérez) o escritos por periodistas mexicanos, argentinos o colombianos con las palabras que se usan en sus países, simplemente explicando el contexto y traduciendo al alemán los términos que sean regionalismos o coloquiales.

    Nuestra tarea en Ecos es enseñar al lector toda la riqueza del idioma, poniendo las palabras en contexto y mostrando toda su diversidad. Mientras más rico sea nuestro vocabulario, más posibilidades tenemos de entender a un mexicano, un chileno o a un andaluz sin necesidad de consultar en un diccionario. Pero claro, tenemos que ser personas abiertas y tolerantes. Si ya nos irritarsesich aufregenirritamos con la pronunciación de “S” en vez de la “Z”, estar a años luz deLichtjahre entfernt sein vonestamos a años luz de formar un “mundo en español”. Y eso es triste.

    La polémica fue tan fuerte que Netflix decidió quitar los subtítulos en español de España en este país. Esperemos que este debate nos ayude a los hispanoparlantes a entendernos y respetarnos más, dejando a un lado los prejuicios.

    Film Roma

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