Ser K

    Cristina Kirchner war von 2007 bis 2015 Präsidentin Argentiniens.
    Von Martín Caparrós

    No hay país en América que se llame con K; entre otras cosas, porque la K no es una letra que nuestro alfabeto favorezca. Hay, dicen, sólo 293 palabras que empiezan con ella, y la mayoría son extranjeras o derivados de kilo –que, para muchos, debería escribirse con Q–. Para darse una idea: una letra media, una M o una L, encabeza unas 10 000 palabras; la A, 40 000.

    La K, entonces, casi no está en el castellano. Y, sin embargo, ha tenido –y tiene– una rara vida en la Argentina actual. Todo empezó en 2003, cuando llegó a la presidencia el oscuro gobernador de su provincia más australsüdlichaustral, fin de la Patagonia, Santa Cruz. El hombre se llamaba Néstor y se apellidaba Kirchner, y era un apellido difícil de pronunciarlo. Pero prosperar(hier) Erfolg habenprosperó –en más de un sentido– en su cargo y se convirtió en la cabeza de una corriente política difícil de definir –discurso de la supuesta izquierdavorgebliche Linkesupuesta izquierda, políticas de centro derecha– pero muy exitosa.

    Apellidar es nombrar o llamar; en este caso: tener el apellido o los apellidos que se indican (RAE).

    Su presencia, y la de su esposa y sucesora, dividió a la sociedad argentina: los kirchneristas y los antikirchneristas se enfrentaban en todos los espacios, se insultaban a través de los medios o en las comidas de familia, se detestaban superlativamente. Ser o no ser kirchnerista se volvió una definición indispensableunabdingbarindispensable. Pero, claro, no era fácil decirlo. Así que el el galimatíasKauderwelschgalimatías “kirchnerista” fue reemplazado por el monosílabo facilón “K”. de ahí en más(arg.) und noch dazu; und obendreinDe ahí en más, los argentinos se dividieron entre los que lo eran y los que no lo eran. Aunque suene a chiste o a el improperioBeschimpfungimproperio, la expresión “ser K” se convirtió en corriente. “Sí, fulano se ha puesto muy K”, podían decirte con odio o con cariño. O incluso “los K ahora dicen que” o “esa política me suena tan K”.

    Fue un el relámpagoBlitzrelámpago en un cielo despejado/a(hier) wolkenlosdespejado: ahora, cuando el kirchnerismo se va disolviendoist im Begriff, sich aufzulösense va disolviendo en su propia corrupción y se mueve más en tribunales que en congresos, la letra K ya vuelve a su la modorraschläfriger Zustandmodorra. En la Argentina pocos la extrañarán.

     

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 3/2017. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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