¿Te acuerdas de mí?

    AVANZADO
    Zwei Hände
    Von Mercedes Abad

    A todos nos han preguntado alguna vez en una fiesta o por la calle: "¿Te acuerdas de mí?" Esta pregunta, sencilla e inocente en apariencia puede arrojarnos a un abismo de incomodidad. Si en efecto recuerdas a la persona, estás salvado, la vida te sonríe y el reencuentro puede ser un feliz intercambio de anécdotas de juventud. Pero si no te acuerdas, si por más esfuerzos que hagas, tu memoria atascarse(hier) blockiert seinse atasca y no consigues recordar ni el nombre de la persona en cuestión ni, mucho menos, dónde diablos se supone que os conocisteis, la situación puede convertirse en una auténtica tortura.
    Hay quien enseguida te dice su nombre y dónde te conoció, y aún así es posible que no la recuerdes en absoluto. Pero puedes fingir, bendita seaGott sei Dankbendita sea, y de ese modo, no darle al otro el disgusto de no ser recordado por alguien a quien él sí recuerda. Lo peor es cuando el otro no te da ni una triste pista y se queda mirándote fijamente a los ojos, mientras tú hurgarherumwühlenhurgas con desesperación en tu memoria procurando que tu rostro no traicione tu profunda la turbación(hier) Verlegenheitturbación. En esas situaciones, tengo tendencia a pensar que me equivoqué de carrera y que debería haber estudiado la interpretación(hier) Schauspielereiinterpretación para aprender a fingir y a poner cara de póquer. Claro que la situación inversa también es un horror. Te precipitas a saludar a alguien, e inmediatamente te das cuenta de que no tiene la menor idea de quién eres tú.

    He ahí una prueba más de lo injusta que es la vida. Tú puedes dejar huella en alguien que a lo mejor ha pensado varias veces en ti a lo largo de su vida, que incluso puede haber hablado de ti, bien o mal, no importa, y a quien sin embargo tú no recuerdas en absoluto y no le has dedicado ni medio pensamiento. La memoria es así: un el ente(hier) Wesenente autónomo y bastante perverso, que sólo almacena lo que a ella le da la gana. ríanse ustedes de...(hier) ... sind dagegen lächerlichRíanse ustedes de los recortes en sanidad, educación y cultura del Gobierno de España. La memoria aún puede ser más cruel usando las tijeras.

    La memoria es así: un ente autónomo y bastante perverso

    No quiero ni pensar cuánta gente en la que yo pienso de vez en cuando, aunque haga mucho tiempo que ya no nos veamos, quizá no me ha dedicado ni un triste pensamiento en todos estos años ni ha soñado conmigo como yo he soñado con ella. Ya lo decía Bob Dylan, el tan controvertido premio Nobel de literatura: "Te dejo estar en mis sueños si puedo estar en los tuyos".

    Dejar huella, vivir en los pensamientos y en las conversaciones de los demás, tener tu butaca en el salón de la memoria ajena, es algo que todos querríamos pero no siempre conseguimos. O quizá piensan en nosotros aquellos que no nos importan y hemos olvidado, mientras aquellos que sí tuvieron importancia ya no se acuerdan de nosotros, menuda ironía. Aunque también dar cierto vértigoein bisschen verwirrenda cierto vértigo la idea de que los demás piensen en nosotros cuando no estamos presentes, como si tuviéramos una segunda vida, una prolongación virtual de nuestro yo que pulular porumherlaufenpulula por las memorias ajenas fuera de nuestro control. Por no hablar del mal rollo que da que alguien recuerde y quizá repita por ahí nuestras palabras, pero deformadas y tergiversarverdrehen, verfälschentergiversadas por su perversa memoria.

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 3/2018. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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