Trinidad y Tobago: De paso

    Tobago Cays
    Von Martín Caparrós

    No sabía si era una isla con dos nombres o dos islas. No sabía sobre ella o ellas más que una canción de mis quince años, un grupo malo que cantaba que “Trinidad Tobago, / de una a otra he navegarsegelnnavegado; / Trinidad Tobago, / por tu amor las he cruzado…”. No sabía qué habría cruzado ese señor; no sabía nada de ella o ellas hasta esa tarde en que llegué.

    Fue por casualidad: para llegar al país más raro de Sudamérica, Surinam, debía hacer una la escalaZwischenaufenthaltescala de 20 horas en un sitio que se llamaba Port of Spain. Resultó que el tal Port no era de Spain sino de Trinidad: que era la capital de esa isla y que eran dos. Aquella tarde salí del aeropuerto, tomé un bus, caminé, caminé; el sol era tajante(hier) erbarmungslostajante, los colores intensos. En esas calles de el flamboyánFlammenbaumflamboyanes y casitas bajas me cruzaba con hombres y mujeres negros que confirmaban el cliché de las sonrisas caribeñas, hasta que di con él.

    Resultó que el tal Port no era de Spain sino de Trinidad: que era la capital de esa isla y que eran dos

    Él tenía más de 70 años, descansaba bajo un árbol de mango, se llamaba Ebenezer y hablaba como si no ignoraraals ob er alles wüsstecomo si no ignorara –pero también con risas–. Ebenezer me preguntó qué hacía en Trinidad, y yo le dije que nada, que estar de pasonur vorübergehend hier seinestaba de paso; entonces me dijo que ésa era la actitud. Yo lo miré sin entender. “Sí, esa es la actitud correcta. Ahora estás viviendo como deberías vivir siempre. Si aprendes a vivir toda tu vida como aquí y ahora, sabiendo que estás de paso, habrás aprendido lo más importante”, me dijo, y estiró la mano izquierda con la palma hacia arriba, pidiéndome.

    Ése fue su error –o el mío–. Yo me sentí defraudarbetrügen; enttäuschendefraudado de que su saber tuviera un precio y no le di nada, y supuse que podía olvidarlo. No lo logré. Cada vez que me tomo algo demasiado en serio, me susurro Trinidad –y todo cambia–.

     

    ¿Sabía usted que...?

    El verbo monosílabo/amit einer Silbemonosílabo di nunca lleva tilde. Puede ser el imperativo de "decir", o la primera persona del pretérito indefinido de "dar", como en el texto. En cambio, hay palabras monosílabas que llevan tilde cuando son tónico/abetonttónicas. Es la tilde diacríticaAkzent, der einen Bedeutungsunterschied markierttilde diacrítica, necesaria para distinguir el significado; por ejemplo: mi (adjetivo) / (pronombre), te (pronombre) / (sustantivo), el (artículo) / él (pronombre).

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