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    Túpac Amaru y la rebelión

    AVANZADO
    Ecos 1/2020
    Túpac Amaru
    Von Martín Caparrós

    La escena está en todos los manuales de historia de América Latina: cuatro caballos atados a sus brazos y piernas tiraban y tiraban y no conseguían descuartizarvierteilendescuartizarlo. Justo antes, sus verdugos lo habían obligado a mirar cómo torturaban y ejecutaban a su tío, sus dos hijos, su esposa; después le cortaron la lengua, lo ataron a aquellos animales, intentaron. Como no lo lograban, lo decapitaron y lo despedazarzerstückelndespedazaron ya cadáver.

    Se llamaba José Gabriel Condorcanqui, pero se hacía llamar Túpac Amaru –que significa, en quechua, “serpiente resplandecienteleuchtendresplandeciente”–. Había nacido cerca del Cuzco, Virreinato del Perú, en 1738; descendía del último emperador inca y gozaba de los privilegios que los invasores españoles acordar(hier arg.) zugestehenacordaron a los nobles vencidos. Hasta sus 30 años fue un ganadero acaudalado/awohlhabendacaudalado, cacique de personas y de tierras, padre de familia católico perfectamente asimilado. Pero las autoridades españolas empezaron a molestarlo con órdenes e impuestos, y Túpac se refugió en la tradición de sus mayores. En noviembre de 1780 inició un movimiento que fue, primero, contra “el mal gobierno” y pasó, rápidamente, a postularfordernpostular la independencia.

    Con este nombre existió también el MRTA, Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, una organización terrorista de de corte comunistakommunistischen Zuschnittscorte comunista​ fundada en 1982. Formó parte de la época del terrorismo en Perú (1980-2000).

    Multitudes lo siguieron: nunca, desde la Conquista, una fuerza así se había alzado contra el rey de España. Eran indígenas, mestizos y negros desbordado/a de justo rencorüberlaufend vor gerechtem Zorndesbordados de justo rencor que, durante meses, atacaron a cualquiera que hablara castellano o vistiera a la europea –y mataron a decenas de miles–.

    Los españoles reaccionaron con toda su fuerza y ninguna piedad. En abril de 1781 el ejército de Túpac fue derrotado y él, capturado y condenado. Lo ejecutaron unos días después, con aquella barbarie estrepitoso/a(hier) fürchterlichestrepitosa. “Volveré y seré millones”, dijo, dicen, justo antes de morir.

    Lo hizo: dos siglos más tarde un muchacho de Harlem, negro y rebelde, Lesane Parish Crooks, se hizo llamar, por admiración a él, Tupac Amaru Shakur. Tupac reinventó el rap y vendió, en pocos años, cien millones de discos. Y, para no desentonardamit es passtpara no desentonar, lo partir a alg. a balazosmit Kugeln zersiebenpartieron a balazos una noche en Las Vegas, poco después de cumplir los 25.

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