Venezuela en crisis

    Kompass auf eine Landekarte
    Von Albinson Lina­res

    Como en toda fábula y tragedia, al examinar cualquier evento de la reciente historia contemporánea de Venezuela siempre hay dos versiones de los hechos. Desde sus inicios, el Gobierno de Nicolás Maduro suele atribuirzuschreibenatribuirle la gran mayoría de los fallos y errores de susla gestiónAmtsführung gestiones a los enemigos externos, las guerras y conspiraciones político-económicas junto a los diversos imperios que quieren apropiarse del país.

    La oposición aplica el mismo principio y le atribuyen todos sus problemas y ausencia de proyectos comunes al poder omnímodoabsolut, unumschränktomnímodo del Estado. Pero desde febrero de 2017 las cosas se han recrudecido en el país con se­manas de protestas constantes y cruda represión, que han producido decenas de muertos.

    El Gobierno de Nicolás Maduro suele atribuirle los fallos y errores de sus gestiones a los enemigos externos

    Las detenciones de disidentes políticos se han convertido en una práctica común del Gobierno. No en vano, Amnistía Interna­cional lo ha denunciado en un reciente informe, en el que se resaltan varias anomalías jurídicas en los procesos contra los opositores venezolanos, como el desconocimiento de la la presunción de inocenciaUnschuldsvermutungpresunción de inocencia, la falta del debido proceso, el el desacatoMissachtungdesacato de las órdenes de liberación y el encarcelamiento de acusados desconociendo su inmunidad parla­mentaria.

    El fallecido presidente Hugo Chávez, al que sucedió Maduro, sigue presente en la memoria colectiva de Venezuela como una copia de la Scheherezade oriental, que encantaba con larguísimos cuentos a ese rey impaciente que muchas veces puede ser el pueblo. Chávez ejercía, a través de su intensa figura mediática y de su exposición constante en los medios de comunicación, una cercanía inédito/avöllig neuinédita con los electores venezolanos, bien sean fanáticos del proceso que comandaba o adversarios del mismo.

    Lo que nadie se esperó jamás, ni propios ni ajenos, fue vivir en un país donde no estuviese vivo ese hombre que unía a millones de electores en un solo objetivo común: la inevitable victoria electoral que siempre fue su sello personal.

    El fallecido presidente Hugo Chávez, al que sucedió Maduro, sigue presente en la memoria colectiva de Venezuela

    Si estos días se camina por las calles caraqueñas, pueden verse los el estragoSchaden; Zerstörungestragos que la rabia ha dejado tras de sí. En algunos lugares el humo de los cauchos quemados, los escombros tirados y las la alcantarillaGully; (hier) Gullydeckelalcantarillas levantadas ofrecen el escenario de una guerra. Al preguntársele a un chavista, rápidamente habla de la derecha fascista y violenta que conspira contra la patria para entregarle el país a los Imperios de la Tierra. Cuando se consulta al opositor, la reacción es similar: habla del Gobierno que todo lo corrompe, el el ventajismoSkrupellosigkeitventajismo de un sistema que nunca dejará el poder queriendo darle el país a cubanos y chinos.

     

    Albinson Linares

    Albinson Lina­res, periodista y escritor venezolano. Es autor de los libros Hugo Chávez, nuestro enfermo en La Habana, El último rostro de Chávez y Caracas bizarra.

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 7/2017. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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