Venezuela: La riqueza fatal

    Venezuela
    Von Martín Caparrós

    La llamaron Venezuela porque el que ponía los nombres españoles, entonces, era un italiano, un tal Américo Vespucci. Por eso América se llamó América; Venezuela se llamó Venezuela porque las casas sobre el pilotePfahlpilotes de esos pueblos locales le recordaban a Venecia en pequeñito.

    Y así siguió el país durante siglos: como un recuerdo en pequeñito, sereno, siempre muy cerca del olvido. No tenían oro fácil ni indios explotables, así que vivieron tranquilos en esa tierra amable, que les daba lo justo y les pedía tan poco. Hasta que, hace cien años, descubrieron que ese líquido viscoso/adick-, zähflüssigviscoso y oscuro en el que chapotearplanschenchapoteaban era valioso, que muchos lo querían, y empezaron a explotarlo y exportarlo. La industria del petróleo fue tan poderosa y tan rentable, que se cargó casi todo el resto de la economía venezolana. El éxito le sentó fatal: Venezuela se subdesarrolló en todo lo que no fuera extraer y vender el combustibleBrenn-, Treibstoffcombustible, se volvió otro país rico repleto de pobres.

    Los ricos venezolanos se volvieron ostentoso/aprahlerischostentosos, derrochón/ona(ugs.) verschwen­derischderrochones, ávido/agierigávidos: saudíes con siliconas y salsa y el torrenteSturzbachtorrentes de whisky. Exageraron –como tantos otros ricos–, hasta que un coronel pensó que si había tanto se podría repartir un poco.

    El éxito le sentó fatal: Venezuela se subdesarrolló en todo lo que no fuera extraer y vender combustible

    Lo intentó, lo hizo mal: en lugar de distribuir mejor la fortuna del petróleo, el comandante Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, consiguieron empobrecer su país hasta niveles nunca vistos. Ahora en Venezuela hay hambre de verdad, no hay remedios para los enfermos, hay 200 veces más homicidios por habitante que en Alemania, y las protestas de los que no lo soportan se disuelven a tiros.  

    Es molesto: la historia de Venezuela parece darles la razón a esos que dicen que un poco de cada cosa es mejor que mucho de una sola, a esos que proponen la moderación, la la medianíaDurchschnittlichkeitmedianía, a esos que nos aburren tanto.

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