La Vía de la Plata 
Lo debes saber...
ECOS-Leser Manfred Gerke ist mit seiner Frau auf der Vía de la Plata gewandert. Hören und lesen Sie seine Eindrücke von dieser besonderen Wanderung.
"La Vía de la Plata", por Manfred Gerke
El año pasado, mi esposa y yo terminamos el Camino de Santiago al cabo de cinco años de peregrinación; no lo hicimos en una etapa, sino cada año una semana. Empezamos en Saint Jean Pied de Port, y el 29 de junio entramos en la famosa catedral de Santiago de Compostela. Por un lado, sentimos una gran alegría, y por otro, un sentimiento de vacío. ¿Qué deberíamos hacer el próximo año? En Santiago de Compostela tomamos una decisión: “peregrinaremos por la Vía de la Plata”.
Y así, en 2009 empezamos nuestro plan: la primera etapa comenzaba en la vía antigua, desde Sevilla hasta Zafra, unos 150 km en una semana. Tras dos días en la capital de Andalucía –¡qué ciudad, plena de vida y belleza!–, a pesar de la niebla de noviembre podíamos ver las flechas amarillas que indican nuestro trayecto tan bien como en el Camino francés. Pero comprobamos una gran diferencia: había muchos menos peregrinos: ¡Encontramos solamente cuatro en toda la semana!Anduvimos por extensas fincas con cerdos ibéricos y toros, sin vallas que nos protegieran. ¡Qué maravilla! Pasamos una reserva natural, y vimos ciervos y docenas de águilas ratoneras. El paisaje se asemeja al Harz: montañas con encinares, pero también alcornoques, olivares y viñas. Y de repente, un cambio: tierras extensas, páramos y poca vegetación. Avistamos la “Fuente de los Cantos”, y después de cuatro horas llegamos hasta allí.
Encontramos personas amables que nos ayudaron o nos animaron en nuestro recorrido. En una de nuestras paradas nos quedamos en un albergue modesto, sin muchas comodidades. Con frío y un poco cansados fuimos a cenar a un mesón, donde encontramos también conversación con gratas personas. Al día siguiente, seguimos por un sendero escarpado y difícil; pero la vuelta fue más cómoda gracias a gente amable, como un comerciante que conocimos. Encontramos muy a menudo personas que nos alentaban cuando estábamos cansados o deprimidos. Por fin, llegamos a nuestro destino: Zafra. Zafra es una ciudad muy antigua, con un castillo formidable, que actualmente es un excelente parador. Fue una gran experiencia, y esperamos con ilusión que este año podamos realizar la segunda etapa de la Vía de la Plata.
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