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La Catrina nace en el siglo XX, aunque su esencia se remonta a la época prehispánica, a la diosa mexica de la muerte Mictecacíhuatl que vigila los el huesoGebeinehuesos de los muertos. Su imagen, una mujer con huesos visibles y con calavera, le sirvió de inspiración al caricaturista José Guadalupe Posada. Este utilizaba esqueletos en sus ilustraciones para criticar de forma irónica las costumbres de las clases privilegiadas y la situación en el país durante el Gobierno del general Porfirio (1876-1911). Hacia 1912 creó “La calavera garbancera”, una figura femenina esquelética, a la que retrata solo de pecho hacia arriba, sin ropa y con un sombrero ostentoso adornado con plumas y flores como único el atuendoKleidungsstückatuendo. Con el término “garbancera” se hacía referencia entonces a personas de origen indígena que vendían garbanzos en lugar de maíz y que renegaban de sus raíces y cultura para aparentar un estilo de vida europeo.
Pero fue el artista Diego Rivera quien dio su forma actual a la figura de La Catrina en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” de 1947, en el que rinde homenaje a Posada a quien admiraba desde joven. En el mural están representados distintos personajes de la historia mexicana, así como Frida Kahlo, mujer del pintor, pero las figuras centrales son La Catrina, Posada, que está a su izquierda y la tiene del brazo y, a su derecha, el mismo pintor como niño al que está tomando de la mano. Rivera la pinta de cuerpo entero con un vestido largo y elegante, una estola de plumas y un sombrero. Además, la bautiza con el nombre definitivo de “catrina”, una palabra usada en México de principios de siglo para describir a alguien elegante y refinado.