Si hay vida después de la muerte, Antoni Gaudí debe de estar riéndose de lo lindo de quienes tanto lo criticaron en vida. Como les ha sucedido a tantos revolucionarios desde que el mundo es mundo, quien ahora es considerado como uno de los arquitectos más geniales y carismáticos, máximo el exponenteVertreterexponente del el modernismoJugendstilmodernismo, con siete de sus obras declaradas Patrimonio de la Humanidad, no fue entendido ni apreciado en su época. Ni su arte ni su persona. El profesor de la escuela de arquitectura que le firmó el título dijo: “Le hemos dado el título a un genio o a un loco”. Hay incluso quien dice que el el atropelloVerkehrsunfallatropello del tranvía que le causó la muerte el 10 de junio de 1926 no fue accidental, sino que alguien lo empujó y que tras su muerte la burguesía catalana respiró tranquila. Lo que está claro es que tardaron en acudir en su ayudaihm zu Hilfe eilenacudir en su ayuda cuando el tranvía lo atropelló, porque a causa de la ropa harapiento/azerlumptharapienta y abrochada con el imperdibleSicherheitsnadelimperdibles y las zapatillas polvorientas que acostumbraba a vestir lo tomaron por un vagabundo y ni siquiera los taxistas querían llevarlo al hospital para que no les manchara el coche de sangre.
Lo que nuestro hombre, nacido en junio de 1852, llevaba en los bolsillos en el momento de su atropello es harto significativoist höchst bedeutsames harto significativo: los Evangelios y un el rosarioRosenkranzrosario, además de un pañuelo y las llaves del humilde el estudiohier: Atelierestudio donde vivía en la Sagrada Familia. Dicen también que se dirigía a la iglesia donde iba a misa cada día. El el fervorInbrunst; Eiferfervor religioso que el llamado arquitecto de Dios plasmargestaltenplasmó en la basílica de la Sagrada Familia, su obra magna, podría conducirlo en breve a la la beatificaciónSeligsprechungbeatificación si se verifica el milagro que está en estudio en la actualidad, según el cual una mujer de Reus, ciudad donde él nació, se habría curado de una enfermedad de la la retinaNetzhautretina gracias a su la intercesión celestialhimmlische Fürspracheintercesión celestial. ¿Llegará la beatificación en junio del 2026, para la celebración del centenario de su muerte? En breve lo sabremos. De momento, tendrá que conformarse con el título de “venerablehier: ehrwürdiger Diener Gottesvenerable” concedido por el papa Francisco el pasado mes de abril, en reconocimiento de sus “virtudes heroicas”, y primer paso en el camino de su beatificación.
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