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Hoy vamos a viajar con la imaginación a Sevilla, donde vamos a descubrir una de las fiestas más famosas de España: la Feria de Abril. Es una festividad llena de trajes de colores, música alegre, comida deliciosa, caballos elegantes y mucho baile.
La feria nació en el año 1846, pero al principio no era una fiesta, era un mercado de ganado. Los ganaderos venían a Sevilla para comprar y vender animales, luego comían, bebían, escuchaban música y bailaban. Así, poco a poco, el mercado se convirtió en una gran festividad, que se celebra cada año, unos días después de la Semana Santa.
En esta fiesta, que dura una semana, muchas mujeres lucen [zur Schau tragen] trajes de flamenca, que son vestidos largos de colores muy vivos, a menudo con lunares (puntos blancos). Los combinan con mantones bordados sobre los hombros, el pelo recogido en un moño y una flor grande en la cabeza. Por su parte, los hombres visten el traje corto andaluz: pantalón elegante, camisa blanca, chaqueta corta y un sombrero tradicional.
Durante el día se puede ver a muchas personas paseando en caballos o en carruajes, como si fueran protagonistas de una película. Además, varias mujeres usan un abanico tradicional para refrescarse y añadir elegancia al paseo. Otro dato curioso es que en la feria hay más de mil casetas, que son espacios para comer, beber y hablar con amigos y familia. Allí se escuchan y se bailan las famosas sevillanas, música tradicional de Andalucía.
También hay muchas cosas ricas para comer, y el “pescaito frito” es un verdadero clásico. En realidad, se llama pescadito frito, pero los sevillanos se “comen” la letra d, y es que eso forma parte de su encanto. Para beber, nada mejor que un rebujito, una bebida fresca hecha con vino, limón y hielo. Refresca, alegra… ¡y después de unos cuantos, bailar sevillanas se vuelve aún más divertido!