La familia Pérez: El madrugón

    INTERMEDIO
    Mit dem Spruch “Morgenstund’ hat Gold im Mund” sollte man Roberto und Pepín lieber nicht kommen…
    Von Covadonga Jiménez

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    Los madrugones no le sientan muy bien a la familia Pérez, especialmente a Pepín.

    Marta: Vamos, Pepín, levanta, que pegársele a alguien las sábanas(ugs.) verschlafense te han pegado las sábanas. Y hoy tenemos que hacer cambio de armarioden Kleiderschrank umräumenhacer cambio de armario… y colocar la ropa de invierno.

    Roberto: Uff… ¡Qué temprano! Marta, ¿no lo podemos posponerverschiebenposponer para esta tarde?

    Pepín: Ahhhh… ya, ya… Aauuuh… Mamá, déjame…, que quiero dormir…

    Roberto: Marta, ¿hay café? ¡Sin un café solo yo no funciono!

    Marta: Pues hay el café que tú hayas preparado, Roberto, porque yo ahora tomo té y cereales con frutas para aumentar las defensas contra los resfriados otoñales. Así que si quieres café, ya sabes… Ahí tienes la cafetera, en el mostrador de la cocina.

    Roberto: Vaya, tener mal café por las mañanas(ugs.) ein Morgenmuffel seinqué mal café tienes esta mañana, Martita. Te has levantado con algún conflicto interno sin resolver anoche…

    Marta: Roberto, no tocarle las narices a alg.(ugs.) jdm. nervenme toques las narices…, que el único conflicto que tengo es con vosotros, que no colaboráis nada en casa… ¿Podrías ir a despertar a tu hijo, por lo menos?

    Roberto: Ya voy…, y mientras, podrías hacer tú el café, ¿no? ¡Uff!... Qué el portazoTürenknallenportazo… ¡Cómo está el patio…!

    Roberto entra en la habitación de Pepín, que volver a dormirsewieder einschlafenha vuelto a dormirse

    Roberto: Pepínn…, quieres levantarte de una vez… Te levanto la persiana, te quito el el edredónSteppdeckeedredón, y ahora, solo tienes que hacer el mínimo esfuerzo de incorporarsesich aufrichtenincorporarte… Saca los pies de la cama y abre los ojos, chaval… Hola, soy yo, tu padre. ¡Buenos días!

    Pepín: Aauhhhh…, pero ¿qué hora es, papá?... ¿Las nueve? Pero si yo tengo las ocho en mi móvil…

    Roberto: Pepín, es que no puedo entender que tu cerebro después de nueve horas esté todavía medio apagado y necesites otras dos horas más para volver a encenderlo. Hijo, yo creo que las nueve es una hora más que razonable para queespabilarse(ugs.) munter werden te espabiles, ¿no?… Tu madre me ha dicho que hoy tenemos que colocar la ropa de invierno en los armarios. Ya sabes… Cuando se le mete una cosa en la cabeza…, no pararimmer in Bewegung seinno para, no para…

    Pepín: Auaahh… Papá, que no son las nueve, son las ocho de la mañana... Así que yo me vuelvo a la cama… Uff, estoy cansadoooo...

    Marta: A ver, es que hoy no vamos a arrancar nunca . Pepínnn, Roberto …

    Roberto: Marta, que el niño empeñarse ensich etw. in den Kopf setzense ha empeñado en que son las ocho de la mañana… Debe ser que está todavía en la fase intermedia del sueño, o ha tenido una pesadilla.

    Pepín: Mirad vuestros móviles y dejadme dormir, que es domingo. ¡qué plastas sois(ugs.) ihr seid vielleicht Nervensägen!Qué plastas sois!

    Marta: A ver, Roberto, mira la hora en tu móvil para que Pepín se calle de una vez por todas…

    Roberto: Anda…, que sí, que son las ocho y cuarto de la mañana… Pero, ¿qué ha pasado? Mira, Marta, compruébalo tú misma.

    Marta: Uupss…, es verdad, mi madre… Ya sé…, es que hoy comienza el horario de invierno y teníamos que atrasar una hora, o sea, podíamos haber dormir una hora más… Pues tiene razón Pepín. Vale, hijo, para ti la perra gorda(ugs.) wie du meinst, wie du willstpara ti la perra gorda.

    Roberto: Ay, Marta… sí, es que eres muy tozudo/asturtozuda.

    Marta: Vale, vale…, un fallo lo tiene cualquiera… Pero ya conocéis el refrán: a quien madruga, Dios le ayudaMorgenstund’ hat Gold im Munda quien madruga, Dios le ayuda, así que ya que estamos todos despiertos, podríamos empezar a colocar la ropa en los armarios, digo yo.

    Pepín: Uahhh…, que no, mamá, que no me dar la brasa(ugs.) jdn. nervendes la brasa, que yo quiero seguir durmiendo…

    Marta: Qué la marmotaMurmeltier; 
(hier, ugs.) Schlafmützemarmota de niño… Entonces, te dejamos dormir una hora más, Pepín. Mientras tanto, tú y yo, Roberto, podríamos desayunar tranquilamente… Pon la cafetera, porfa.

    Roberto: Ahh…, ¿pero no decías que tú sólo tomabas té porque así aumentabas las defensas de no sé qué…? Martita, a ti el horario de invierno te ha descolocar(hier) verwirrendescolocado, ¿eh?

    Marta: Anda, que como sigas con tus la indirectaAnspielungindirectas, tú no vas a acabar descolocado, sino con algo dislocarausrenkendis­locado.

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