La familia Pérez: Las manías

    INTERMEDIO
    Radiogerät
    Von Covadonga Jiménez

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    Cada miembro de la familia Pérez tiene algunas manías en su día a día.

    Roberto: Marta o Pepín, subid el volumen de la radio, que están dando la información del tráfico de la DGT (Dirección General de Tráfico)Generaldirektion Verkehrla DGT en las carreteras de acceso a Madrid… Psst… escuchad… Madre mía, la retenciónStauretenciones de seis kilómetros en la M40, y en la Nacional 6 un el accidente en cadenaMassenkarambolageaccidente en cadena con heridos. ¡Uff! Todos los fines de semana se forman las mismas caravanas...

    Marta: Roberto, por qué te agobias tanto con las retenciones, si no tenemos pensado salir con el coche a ninguna parte. Simple curiosidad: dime, ¿por qué ese interés enfermizo con el tráfico?

    Pepín: Sí, es verdad, papá… yo alucino contigo. ¿Por qué te gusta oír esas noticias?... No me lo digas, ya sé…: Te da “el morbillo(ugs.) Sensationslustmorbillo” saber que otros están atrapados en una retención, y tú aquí tomándote el desayuno tanricamente(ugs.) genüsslich ricamente, ¿eh?

    Roberto: ¡Qué va!, es simplemente mi interés co­mo conductor responsable por las noticias de tráfi­co y dela seguridad vialVerkehrssicherheit seguridad vial… No buscar tres pies al gato(ugs.) Streit suchenbusquéis tres pies al gato… Por cierto, Pepín, yo tampoco entiendo por qué cuando coges un vaso del armario lo lavas otra vez, si estaba ya limpio… ¿Es porque crees que tu madre o yo lo hemos untarbestreichenuntado con alguna sustancia tóxica?

    Pepín: Elemental, querido Watson… A ver, papá, lo confieso: desconfío de mi familia… Creo que queréis liquidarme para quedaros con mi habitación y convertirla en un saloncito de té para recibir a vuestros amigos. Que no, broma…

    Marta: estar como un cencerro(ugs.) spinnen, verrückt seinEstás como un cencerro, Pepín. Lo que pasa es que los dos sois unos maniáticos perdidos… Pobre de mí.

    Roberto: bueno, bueno(hier) also, hör mal!Bueno, bueno… acaba de hablar la “señora manías”. A ver quién es la que al salir de casa comprueba que ha cerrado la puerta trescientas veces, y cuando está dentro del ascensor vuelve a salir para cerciorarse desich vergewisserncerciorarse de que sí, que estaba cerrada… ¿Martita?

    Pepín: Eso, eso… y quién vuelve cada vez que sale de la cocina y del baño, para ver si están los grifos cerrados, ¿mamá?

    Marta: Vale, lo asumoich geb´s zulo asumo. Lo hago por seguridad… Y ahora me toca a mí: ¿Y quién es el que cierra el coche, y cuando está a cinco metros, vuelve y da dos vueltas alrededor del coche para comprobar de nuevo si están bien cerradas puertas y ventanas: ¿Roberto? Y quién santiguarsesich bekreuzigense santigua tres veces antes de que empiece un encuentro de fútbol de su equipo: ¿Pepín?

    Pepín: Sí… costumbres que se me ha pegado(ugs.) das ist mir geblieben, das hab ich mir angewöhntse me han pegado de años en un colegio de curas. No es culpa mía.

    Roberto: Venga, que sí… que cualquier hijo de vecino(ugs.) jedercualquier hijo de vecino tiene sus manías. Pero que se puede convivir con ellas, ¿o no?

    Marta: Sí, claro, casi todo el mundo tiene sus rarezas, Roberto,  y algunas son llevaderas, pero otras, otras… pueden sacar de quicio al prójimo, ¿verdad?…

    Pepín: Claro, si lo que se lleva ahora no es lo normal, mamá, sino todo lo contrario. Mira, en YouTube sólo triunfan los frikis, como nosotros…

    Roberto: Psst… callad… que van a dar la información del tráfico de la DGT…

    Pepín y Marta: 1, 2, 3... "Súbeme la radio… que esta es mi canción, ahora vienen las noticias de la retención".

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