Andar La Habana

    INTERMEDIO
    Die Kathedrale von La Havanna
    Von Elsa Mogollón-Wendeborn

    En la Plaza de la Revolución, frente al Memorial de José Martí, un grupo de músicos graba un vídeo promocional bajo el sol canicularheiß, hochsommerlichcanicular. Los transeúntes y turistas comienzan a agruparse en torno a los cuatro músicos que sincronizados cantan: “En cada barrio, en cada rincón de mi ciudad hay una historia que contar”. Es la agrupación de Oderquis Revé y su Changüí, que graba ahora un homenaje a La Habana en sus 500 años de fundación.

    Estamos en la mítica Plaza de la Revolución con las impresionantes esculturas del Che Guevarra y Camilo Cienfuegos adornando la fachada de los edificios del Ministerio del Interior y del Ministerio de Informática y Comunicaciones, respectivamente. “La Habana para mí es nuestra guía para todo”, nos dice Revé, y recalcarbetonenrecalca que sus encantos y sus vecinos son la mejor parte de la ciudad.

    Hace 500 años nació bajo el sol del Atlántico norte esta ciudad mágica, en la que se unieron los sueños y las pasiones de los indígenaslos taínos, los siboneyeskarib. Ureinwohner taínos y siboneyes, los el latidoSchlagenlatidos de los tambores africanos, y los asimétricos cantos chinos con la melodía de la guitarra española, en una historia y musicalidad única, que es pura fusión de culturas. Este mestizaje es la esencia del país y de la ciudad, la la cubaníakubanische Wesensartcubanía que nos seduce a todos los que visitamos La Habana.

    “Andar La Habana“ era un programa radial trasmitido a través de Radio Habana Cuba, que después su creador Eusebio Leal llevó a la televisión y que permitió conocer la ciudad y el proyecto de recuperación de la memoria histórica y arquitectónica de la misma. Una recopilación del programa testimonio de la “epopeya salvadora emprendida por Leal” fue publicado en formato DVD por la Oficina del Historiador.

    La Habana Vieja

    Después de 500 años la ciudad no es una sola, se han formado muchas Habanas. La más visitada es La Habana Vieja, la de intramurosinnerhalb der Stadtmauernde intramuros, la que fundó el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar el 16 de noviembre de 1519. La Habana Vieja con sus cuatro plazas: Plaza de Armas, la del Palacio de los Capitanes, llena de vendedores de libros y frondoso/adicht belaubtfrondosos árboles; Plaza de San Francisco de Asís, donde se halla el edificio de la Lonja de Comercio y la Aduana del Puerto; Plaza de la Catedral, con emblemático/abedeutend; prägendemblemáticos edificios como la misma Catedral o la casa del Marqués de Arcos, bajo cuyos los soportalesArkaden, Säulengangsoportales una la santeraPriesterin/Vertreterin der Santería (afrokuban. Religion)santera nos predice el futuro; y la Plaza Vieja, la más heterogénea, con casas de los siglos XVII hasta XIX. Desde esta plaza comenzó el proceso de restauración de la ciudad en 1996, que se extendió por las calles Mercaderes y Oficios hasta las demás plazas, y es un gran ejemplo del proyecto social, cultural y urbanístico realizado por la la Oficina del Historiador(etwa) Büro des StadthistorikersOficina del Historiador, a cargo deunter der Leitung vona cargo de Eusebio Leal Spengler, quien logró salvar los inmuebles de la ruina dejando que sus habitantes siguieran viviendo allí.

    La Habana Vieja, Havanna

    Completa el cuadro La Habana Vieja el castillo de La Fuerza y la la FortalezaFestungfortaleza San Carlos de la Cabaña, construcciones militares encaminado/a a(hier) gerichtet auf, mit dem Zweckencaminadas a proteger la ciudad de los ataques piratas, y que hoy son símbolo de la misma. La Cabaña es sede de la Feria Internacional del Libro y uno de los lugares preferidos por los cubanos, como nos relata la cantante y percusionista de afrojazz Brenda Navarrete: “Mi rincón favorito de La Habana es el Morro Cabaña. Desde ahí yo puedo respirar toda La Habana. Desde ahí no se puede ver toda la ciudad, pero primero: me queda cerca el mar, y segundo, puedo ver a ReglaRegla, Stadtviertel HavannasRegla. Además, de un lado puedo ver el malecón y sentir otras vidas. Esa energía de que ha pasado mucho en ese lugar; todas las entradas y las salidas. Ese es mi lugar preferido. Inclusive para meditar, cuando yo siento que tengo mucha carga de trabajo o tengo mucho estrés, voy ahí. Me siento, respiro, veo el mar, siento la vibra, la buena y la mala vibra, porque ha pasado mucho ahí. Me relajo y vuelvo a mi mundo, al mundo de la música”.

     

    Puede encontrar el reportaje completo de Andar La Habana en Ecos 10 / 19.

     

    Si quiere saber más sobre La Habana, no se pierda la entrevista con Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, en Ecos 10 / 19. Aquí puede encontrar un extracto del encuentro que mantuvo Ecos con el historiador.

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