Inti: La derrota de un dios

    AVANZADO
    Inti war der Sonnengott der Inka
    Von Martín Caparrós

    Inti fue el que perdió, el gran vencido sudamericano. En un continente donde tantos fueron derrotados, nadie tanto como él, que tenía la ventaja de no haber existido nunca y, sin embargo, haber sido el mayor.

    Los hombres tienen dioses porque son primitivos y sin dioses no sabrían quiénes son; algunos de esos dioses se ven menos, otros más: siempre hubo pueblos que creyeron que su dios principal es esa fuente de calor y energía que ven todos los días. El sol ha sido dios de tantos y, para los incas, los dueños de América del Sur antes de España, el sol era el primero y principal y se llamaba Inti.

    Inti, el dios sol, estaba casado con su hermana, Mama Quilla, la diosa luna, porque los dioses, cuando no pueden dar a luz sin sexo, sólo lo tienen entre ellos, no sea cosanicht dass etwano sea cosa... Por supuesto, el dueño de ese mundo –el rey, llamado inca– decía ser su hijo, tener su protección, y así sostenersesich (an der Macht) haltense sostenía. Por supuesto, su el sumo pontíficeHeiliger Vater, (hier) Stellvertreter (auf Erden)sumo pontífice era el segundo en la la escala de poderMachtpyramideescala del poder. Por supuesto, un tercio de las tierras del imperio Inca le pertenecían, y por todas partes tenía templos y monjes y monjas y sirvientes varios. Por supuesto, a veces pedía que le sacrificaran algún hombre, pero solía bastarle con animales varios.

    Normalmente los dioses dar a luzgebären, (hier) Kinder bekommendan a luz sin sexo. Cuando no pueden dar a luz sin sexo significa en el texto que a veces necesitan el sexo para procrear(se)sich fortpflanzenprocrearse, y en este caso, recurren a otro dios.

    Lo obedecían, lo idolatrar a alg.jdn. vergötternidolatraban, pero Inti no supo qué hacer cuando llegaron esos señores de barbas y caballos y pólvoras y cruces que también traían un dios y lo creían más fuerte. Le ganaron, lo humillaron, lo borraron de los cielos conocidos. Aunque Inti, como suelen los dioses, no murió del todo: sobrevive –mal, apenas– en ciertas banderas, algunos escudos. La argentina, por ejemplo, la uruguaya, o el ecuatoriano; dios y patria, al fin y al cabo, siempre tuvieron un raro el contubernioGemeinschaft, wilde Ehecontubernio.

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