Joseba Olazabal: El violinista que toca para combatir el ruido

    Joseba Olazabal, der Geigenspieler gegen Lärm
    Von Álex Ayala Ugarte

    Frente al dormitorio de Joseba Olazabal –pelo entrecano/agraumeliertentrecano, camiseta a rayas, ojos marrones, 55 años– pasan todos los días el camión cisternaTanklastzugcamiones cisterna, coches de alta gamahochwertigde alta gama, camiones frigorífico, furgonetas, camiones ligeros, semipesados y extrapesados, coches compactos, motos, caravanas. Donde antes había casas, huertas y animales, ahora hay una autopista que conecta dos grandes ciudades del País Vasco: Bilbao y San Sebastián. Joseba dice que el ruido de los vehículos que la atraviesan es insoportable, y que viene ligado a una serie de efectos colaterales:el insomnioSchlaflosigkeit insomnio, ansiedad, nervios. Algunas noches, por culpa de las luces de los automóviles, la ventana de su cuarto “parece una discoteca”.

    En la revista peruana Etiqueta Verde, el periodista Eliezer Budasoff comentaba que el sonido de un grifo que gotea es capaz de mantener en velawachen vela a un insomne, y que un sonido constante mayor de 65 decibelios puede generar la hipertensiónBluthochdruckhipertensión y elevar el ritmo cardíaco. En la casa de Joseba, una de las cosas que quiso saber su madre, dura de oído, tras estrenar un audífono, fue de dónde venía el ruido que se colaba por el aparato. Para resolver la la incógnita(hier) Frageincógnita, bastaba con abrir la puerta.

    Joseba a veces protesta tocando el violín muy cerca, en la curva de Mendaro, su pueblo, en un camino a la vista de los chóferes. Y a veces lo hace desde una plataforma que ha improvisado entre dos árboles, donde mimetizarseeins werden mitse mimetiza ligeramente con el paisaje.

    Joseba Olazabal 2

     

    Sus quejas comenzaron en 2015 por los el accidente vialVerkehrsunfallaccidentes viales. “En 2016, solo entre enero y marzo, conté 38”, recuerda. La empresa que está a cargo de las infraestructuras locales colocó la franja sonora(Straße) Klangstreifenfranjas sonoras en los el arcénSeitenstreifenarcenes para tratar de evitarlos. Al poco tiempo, los choques y las salidas de carretera disminuyeron, pero los ruidos se incrementaron.

    Música para hacerse oír

    Joseba, que por aquel entonces estaba desempleado, se animó a enfrentar los problemas relacionados con la autopista mientras escuchaba el Opus 10 Nº 3 de Chopin, más conocido como “Tristeza”. Aunque todavía no es muy ducho/agewandtducho tocando, porque está aprendiendo, ha convertido el instrumento en una manera de hacerse oír, en una herramienta para mostrar su molestia, y está convencido de que la música amansarzähmenamansa a las fieras –en este caso, a los autos–.

    Se animó a enfrentar los problemas con la autopista mientras escuchaba el Opus 10 Nº 3 de Chopin

    Algunos camioneros le saludan con bocinazos, y más de una vez le han fusilar a fotografíasFots schießen von jdm.fusilado a fotografías desde los autobuses turísticos. “Me vienen a ver como si fuera el Museo Guggenheim. Deberían declararme Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”, bromea y se ríe. La paradoja es que toca para pedir la instalación de unos paneles que se utilizan para absorber los sonidos. O lo que es lo mismo: para reivindicarfordernreivindicar su derecho al silencio.

    Joseba suele levantarse a las 6:30. A las 7:00, dice, ya está cansado del tráfico y pone rumbo a un costado de la autopista. A veces toca de pie, y a veces su el púlpitoKanzelpúlpito es una banqueta de patas largas o una silla de picnic, que coloca al lado de una mesita y una lámpara. Entre las melodías de su repertorio hay folk irlandés y canciones que han sido reproducidas en YouTube miles de veces, como “Despacito”, que él toca para incitar a los coches y a los camiones a rodar más lento. Algunos días repite “concierto” al mediodía y a la tarde, y en los ratos libres ayuda a su madre y cultiva tomates, lechugas y puerros.

    Carteles-protesta para llamar la atención

    Una de las señas de identidad del violinista son sus carteles. “Help Trump”, dice en uno de ellos, porque el presidente estadounidense es experto en construir muros, y eso es justo lo que él necesita. “El ruido no me deja soñar”, “I have a dream”, “Agosto no cerramos”, decían otros que utilizó en el pasado. Entre ellos, había uno que era un reclamo directo a las autoridades: “La vida es bella, a pesar de Bidegi y Diputación”.

    Entre su repertorio hay folk irlandés y canciones como “Despacito”, que toca para incitar a los coches y a los camiones a rodar más lento

    Diputación y Bidegi son los organismos que no han resuelto aún las peticiones del violinista y otros vecinos. Según Joseba, le prometieron una la mediciónMessungmedición de los decibelios, pero le han negado una copia de los estudios que supuestamenteangeblich; mutmaßlichsupuestamente hicieron en los alrededores. “Además, han retirado varios de mis carteles, me han restringido el acceso a parte de mis terrenos con un el enmalladoUmmantelung; Netzenmallado, y han amenazado con denunciarme porque dicen que despisto a los conductores”, lamenta, mientras un gallo canta a lo lejos.

    Como respuesta a lo que considera un el amedrantamientoEinschüchterungamedrantamiento, hay días en que se acerca a la curva y pasea con un paraguas abierto y una la cinta aislanteIsolierbandcinta aislante en la boca para denunciar que quieren callarle; y a veces se protege del sol con un sombrero de paja, con el que parece un Quijote de nuestra época.

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    Dieser Beitrag stammt aus der Zeitschrift Ecos 2/2019. Die gesamte Ausgabe können Sie in unserem Shop kaufen. Natürlich gibt es die Zeitschrift auch bequem und günstig im Abo.

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