Ha experimentado usted alguna vez esa sensación de estar en un lugar y saber que ese es el sitio donde quiere pasar el resto de su vida? ¿Ha sentido alguna vez mariposas en el estómago al pasear por una calle o una plaza de una nueva ciudad? Es un sentimiento cercano al el enamoramientoVerliebtseinenamoramiento. Esto es lo que queremos que sienta cuando pasee por Madrid. No importa si es la primera vez que visita la capital o si ya ha estado varias veces. Le invitamos a caerse rendido/a a los pies dejemandem ergeben zu Füßen fallencaerse rendido a los pies de esta ciudad que ofrece innumerables formas de verla y sentirla. Nosotros lo hacemos esta vez desde el corazón. Y además dicen que a las personas se las conquista por el estómago, así que también le damos propuestas gastronómicas para que el enamoramiento sea completo.
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La icónica Puerta del Sol
Arrancamos en uno de los lugares emblemáticos de la capital: su Puerta del Sol, donde no hay puerta, aunque en su momento la hubo: era un el postigoÖffnung; Schiebeladenpostigo de la muralla decorado con un sol, ahora ya desaparecido. Lo que sí queda es mucho sol: el que luce normalmente en esta plaza abierta y el que promete el histórico el anuncio luminosoLeuchtreklameanuncio luminoso de Tío Pepe, un famoso vino de Jerez. “Sol de Andalucía embotellado/ain Flaschen abgefülltembotellado”, ahí es nada. El el rótuloSchild; hier: Firmenschildrótulo tiene cien años de antigüedad y es uno de los iconos reconocibles de Madrid. Tómese un poco de tiempo para disfrutar el ambiente de la plaza y mézclese con su público. Siempre hay algún concierto callejero o alguna manifestación. Si ha quedado con alguien, invítele a quedar junto a la estatua del Oso y el el madroñoErdbeerbaumMadroño, otro símbolo de la ciudad, o junto a la la placaSchildplaca del kilómetro cero. Desde este parten las seis carreteras radialstrahlenförmigradiales de España. Madrid ocupa el centro geográfico de la península y de ese punto parten todos los caminos. Deténgase y observe el reloj de la Real Casa de Correos. Este reloj es reconocible casi por todos los españoles, al igual que la plaza. Desde aquí se despide el año comiendo las uvas de la suerte al ritmo de las doce la campanadaGlockenschlagcampanadas. Todo un espectáculo.
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