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    Ribera del Duero: Mucho más que vinos

    INTERMEDIO
    Ecos 13/2021
    Aus den Ebenen des Duero kommen echte Klassiker.
    Von Itziar Iglesias

    Recorremos dos de las áreas de la Ribera de Duero donde se concentran mayor número de bodegas. En Valladolid, hacemos parada y posta en Peñafiel, la capital de la Ribera del Duero, y en Burgos nos detenemos en Aranda de Duero. Les proponemos la visita a varias bodegas donde podrán disfrutar de mucho más que unos buenos caldos.

    Bodegas en Peñafiel y alrededores

    Una de las bodegas más famosas de Peñafiel es Protos. Destaca por su diseño en el que se mezcla la tradición con la la vanguardia(hier) Avantgardevanguardia. Tradición porque aún se conservan las bodegas debajo de una montaña (construidas en 1970) y vanguardia, porque junto a ellas han levantado un moderno edificio obra del diseñador Richard Rogers. Protos comenzó su andadura en 1929 y desde entonces no ha dejado de crecer y de innovar. La visita a estas bodegas es una experiencia inolvidable ya que se recorren 2 km de la galería subterráneaunterirdischer Ganggalerías subterráneas situadas bajo el castillo de Peñafiel y también la nueva bodega. Al final de la visita es posible realizar una cata donde nos explican las características de los vinos. En esta bodega se producen 7 vinos diferentes.

    A unos 7 kilómetros de Peñafiel, en Pesquera de Duero, encontramos otra bodega clásica de la zona: Pesquera. Propiedad de la familia Fernández Rivera, esta bodega lleva elaborando vinos desde 1972. Su tinto Pesquera es uno de los vinos más reconocidos a nivel internacional. Disponen de 4 bodegas repartidas entre la Ribera del Duero, Zamora y Castilla La Mancha, que se pueden visitar. Además, posee un hotel en Peñafiel para completar la experiencia vinícola.

    También dispone de hotel la bodega de Abadía Retuerta LeDomaine, que ofrece además de la ya tradicional cata y visita a sus bodegas, una serie de experiencias únicas que acompañan a la degustación de vinos: wellness & spa, paseos entre viñedos, recolección de flores de lavanda, maridajes, un restaurante con estrella Michelin… para que sea una completa inmersión al mundo del vino.

    A diez minutos de Retuerta encontramos otra bodega popular en la zona y que también merece una visita. Se trata de Arzuaga, una bodega que cuenta también con un hotel y que ofrece otras actividades relacionadas con el arte del vino: hay un taller de catas con sumiller y paseos por los viñedos y campos de la zona. Cuenta además con un restaurante donde degustar los platos tradicionales castellano leoneses, entre ellos el lechazo y los platos de cuchara más típicos.

    Bodegas en Aranda de Duero e inmediaciones

    Les recomendamos una parada y posta en esta localidad burgalesa para que antes de que visite alguna bodega y haga su merecida cata de vinos, recorra algunas de las bodegas subterráneas construidas entre los siglos XIII y XIV, que se encuentran en el subsuelo de la ciudad. Puede comenzar el recorrido en El Lagar de Isilla, un conocido restaurante para degustar el cordero lechal asadogebratenes Milchlammcordero lechal asado. Nada más entrar en el local, a mano izquierda arranca una escalera que le llevará a 12 metros bajo tierra. Ahí se abre toda una red de túneles con pequeñas bodegas abovedadas. Por aquel entonces, cuando acababa la vendimia, la uva se llevaba hasta estas bodegas  para madurar. Así se mantenían a salvo del frío extremo del invierno en Burgos y se mantenían a una temperatura y humedad constantes (entre los 9° y 13°). Ahí ya no se elabora el vino, pero este mismo local dispone de una bodega, hotel y spa en La Vid, una localidad cercana a Aranda de Duero. Aquí sí podrá hacer degustaciones e incluso pasar unos días para tener una completa experiencia enológica.

    A 10 km de Aranda de Duero, en la pequeña localidad de La Aguilera se encuentra la bodega Dominio de Cair. Pertenece a la familia Luis Cañas (una marca tradicional de Rioja). En 2008 abrieron esta bodega de diseño vanguardista donde elaboran 5 vinos con D.O Ribera del Duero. Durante la visita a la bodega se pueden ver las instalaciones, se explica el proceso de elaboración del vino, se ven algunos de los viñedos próximos a la bodega y nos enseñan los pasos básicos para catar el vino. Además, se hace una cata directamente de dos barricas, una de roble americano y otra de roble francés. Ahí podemos empezar a diferenciar aromas y sabores. Al final se pueden probar tres de los cinco vinos (ya de la botella) que se elaboran en la bodega y nos explican sus características.

    Hay además, otras muchas bodegas en la zona que prestan mucha atención no solo a sus vinos, sino también al diseño exterior de su bodega. Tal es el caso de Bodegas Portia, un espectacular edificio diseñado por el estudio de arquitectura Foster & Partners. En esta bodega se elaboran cinco vinos tintos y uno blanco. Se puede realizar una visita por la bodega y luego disfrutar de su restaurante con vistas a una de las salas de las barricas. Un marco incomparable para disfrutar de un asado de cordero lechal o lechazo, como lo llaman por estas tierras.

    Atención: Todas las visitas que se hacen a las bodegas siguen las medidas de seguridad anti Covid. Son grupos reducidos y se mantiene la distancia de seguridad.

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