Mario Juárez, guía de la Catedral de León

    Mario Juárez arbeitet in der Kathedrale von León, Nicaragua.
    Von Virginia Azañedo

    Mario se presenta orgulloso a sí mismo como "El último indígena de este siglo"; por su aspecto, nadie lo pone en duda. Delgado, moreno y con un gran desparpajo(ugs.) sehr ungezwungen, lockercon un gran desparpajo nos va mostrando los "secretos" de la Catedral de León en Nicaragua. Le encantan las anécdotas y leyendas, que salpicar de(fig.) durchsetzen mit, einstreuensalpica de momentos históricos y estilos arquitectónicos y explicaciones técnicas sobre la construcción de este edificio, que efectivamente ha sufrido todo tipo de golpes: guerras y el temblor de tierraErdbebentemblores de tierra.

    Mario trabaja en la catedral de lunes a sábado desde hace cinco años, y está encantado. Nos cuenta que el mismo el obispoBischofobispo, "un hombre muy poderoso aquí en León", dice, "monseñor César Bosco Vivas Robelo", le seleccionó "personalmente". Según cuenta Mario, el obispo le preguntó: "¿Qué vas a aportarbeitragenaportar tú al trabajo, Mario?". Porque claro, explica, "unos hablan inglés, otros francés…"; y él contestó que él estaría "orgulloso de trabajar allí, porque él siente que la catedral es parte de su historia, la de los indígenas que trabajaron en la construcción del edificio". Con esta respuesta, Mario se ganó el corazón del obispo y el puesto de trabajo.

    El día a día de Mario Juárez

    Mario se levanta todas las mañanas con la alarma a las 7:10 de la mañana; después, dice, "alistarse(LA) sich fertigmachenme alisto a las 7:35, me baño y aún desayuno, después me compro un el fresquito(nic.) Obstsaftfresquito y busco el bus, el de las 8:24, es el único bus que puedo tomar para llegar aquí, al trabajo, a las 8:30". Mario nació en León hace 35 años y vive con sus padres. Dice que siempre que busca "lo sentimental" la cosa queda por el camino, porque sus ganas de viajar y aprender han hecho que "esa parcela de su vida se quede aparcada". Y, verdaderamente, a Mario se le notan sus ganas de aprender. Pregunta y pregunta, y vuelve a preguntar, así –también con estudio y esfuerzo– ha conseguido mejorar su inglés, aprender francés y ahora, alemán. Su sueño, nos confiesa, es llegar a dominar cuatro idiomas.

    Todos los días tiene una pausa para comer, de doce a dos de la tarde, y después, hasta las cinco, vuelve a la catedral: Y cuando sales del trabajo, ¿qué haces? –preguntamos –. "Pues, vamos a tomar algo y luego, una hora… a bailar".

    La catedral y los amigos parecen emocionar(hier) erfreuen, in positive Stimmung versetzenemocionar, a partes iguales, al divertido guía de la catedral de León. "Es un orgullo contar la historia de mis antepasados. Es parte de mi identidad"; y sin más, pasa a contarnos que sus amigos le llaman "el oso polar" –¿Polar, por qué? –  preguntamos, Mario tener un tono café con leche(LA, ugs.) braune Haut habentiene un tono café con leche, con más café que leche, a decir verdad; "Por lo risueño/avergnügt, fröhlichrisueño" –afirma–. "Ahora, desde que estoy trabajando aquí, soy más bien un el oso pardoBraunbäroso pardo", dice entre risas… pues, como guía turístico, pasa muchas horas al sol.

    Mario trabaja también en el negocio familiar. Hacen muebles artesanales que vender al por menorstückweise verkaufenvenden al por menor. También pinta, dice que le enseñó un alemán, que vivió un tiempo en Nicaragua, "Peter, se llamaba Peter". También fue él quien despertó su interés por los idiomas… "¡Miesepeter!", continúa diciendo muerto de risa… para nuestra sorpresa. "Así decía él", nos cuenta, y vuelve a reírse a carcajadas(ugs.) aus vollem Halse lachenreírse a carcajadas.

     

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