Eusebio Leal: "La Habana es un estado de ánimo del cual nadie queda indiferente"

    AVANZADO
    Eusebio Leal Spengler, Stadthistoriker Havannas und Direktor für die Restaurierung des monumentalen Kerns von La Havanna
    Von Elsa Mogollón-Wendeborn

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    El doctor en Ciencias Históricas y especialista en Ciencias Arqueológicas Eusebio Leal Spengler (La Habana, 1942) fue designado en 1967 director del Museo de la Ciudad de La Habana. Desde entonces, ha sido el el impulsorInitiatorimpulsor de la conservación de la memoria histórica de la ciudad y de la restauración del Centro Histórico.

    En 1993, el decreto ley 143 consolida la función de la la Oficina del Historiador(etwa) Büro des StadthistorikersOficina del Historiador y da mayor la envergaduraSpannweite; 
(hier) Bedeutungenvergadura a la restauración del el patrimonio inmobiliario(hier) Bausubstanzpatrimonio inmobiliario y a la labor de la compensaciónAusgleichcompensación social y cultural en todos los lugares que han sido restaurados. Esto “es lo que va a singularizarhervorhebensingularizar la labor de la Oficina del Historiador, que hoy alcanza su la plenitud(hier) Höhepunktplenitud en vista de celebrarse el 500 aniversario de la Fundación de La Habana” explicó Eusebio Leal en entrevista exclusiva para Ecos, durante la Feria Internacional de Turismo FitCuba 2019 celebrada en la capital cubana.

    Para Leal Spengler, La Habana todavía conserva ese aire de hace 500 años, de una historia que comparte con otros lugares como: “Cartagena, Panamá, Veracruz, San Juan de Ulúa, la costa mexicana, el antiguo virreinato de Nueva España, la Florida, el sur de Estados Unidos, ese Nuevo Orleans, todo el arco del Caribe, inspira y forma parte de nuestra memoria histórica y hay unel legado recíprocogegenseitiges Vermächtnis legado recíproco en todas esas partes”.

    Ecos– Después de 500 años de la fundación de La Habana, ¿qué queda todavía de ese espíritu de sus primeros siglos?   

    Eusebio Leal Spengler– Bueno, La Habana es una ciudad conservada, yo diría casi mágicamente. Los años del Período Revolucionario, en los cuales no ocurrieron grandes transformaciones, como en otros países latinoamericanos, sobre todo porque la la vocaciónBerufung, (hier) Anspruchvocación de la Revolución victorioso/asiegreichvictoriosa fue desarrollar la economía del país, avanzar hacia el interior del país. Se consideró siempre que La Habana podía esperar un poco. La Habana, como capital y centro de la vida cubana y de la vida económica, vivió un el esplendorGlanzesplendor que no corresponderse conentsprechense correspondía mucho con el el desarrollo integralvollständige Entwicklungdesarrollo integral de otras capitales de Cuba, de otras ciudades capitales de provincia. Hoy en día esa visión ha cambiado; quiere decir, ya desde hace unos años se ve primero que la larga lucha de Cuba, la necesidad de priorizar tareas enormes como la educación pública, la salud, la seguridad pública, el desarrollo de la economía nacional en condiciones muy difíciles por el bloqueo imponerauferlegen, (hier) verhängenimpuesto por los Estados Unidos desde una fecha tan temprana, dejó huellas en el rostro de la ciudad. Pero la ciudad está intacta, quiere decir, se ha caído lo que no se ha podido restaurar, pero no ha ocurrido ese proyecto de demoliciones sistemáticas para levantar, como digo yo, una ciudad contemporánea que ignore la ciudad precedentevorhergehendprecedente.

    La Habana es una ciudad conservada, yo diría casi mágicamente

    Entonces, ¿cómo está La Habana hoy?

    Hoy toda La Habana está así: usted puede recorrer la línea del Malecón por ejemplo, desde la Quinta Avenida, y ver el desarrollo de la arquitectura desde los grandes arquitectos cubanos de mucho mérito en distintas épocas del período republicano hasta grandes arquitectos internacionales como Richard Neutra, para llegar finalmente a la ciudad antigua haciendo una lectura de los distintos valores de la modernidad, el eclecticismo, el el art nouveauJugendstilart nouveau, el art déco. Usted puede finalmente llegar a la ciudad antigua, la ciudad de los arquitectos ingenieros militares italianos, la ciudad barroca, para concluir en la ciudad ecléctica; que yo creo que es lo más interesante, esa que reúne todos los estilos y ha componer(hier) hervorbringencompuesto un discurso de La Habana que hace de ella más que una cosa muy definida, una ciudad digamos barroca, una ciudad renacentista, una ciudad neoclásica. Encontramos una ciudad que llena mucho nuestros el requerimientoErfordernisrequerimientos espirituales, quiere decir, lo que nosotros consideramos que es lo bello para nosotros, una relación amorosa entre el objeto amado y los amadores.

    Debo decirle además algo muy importante. Cuando me han preguntado qué es la ciudad, digo: “un el estado de ánimoGemütszustandestado de ánimo del cual nadie queda indiferente”. La Habana descansa en ese atractivo, en su diálogo permanente con el mar. Nosotros no podemos, como criaturas insulares, vivir lejos del mar; el mar nos une más que nos separa del mundo.

     

     

    Lea la entrevista completa a Eusebio Leal Spengler en Ecos 10 / 19.

    Si quiere saber más sobre La Habana, lea aquí un extracto del artículo Andar La Habana de nuestro número Ecos 10 / 19.

    Tras leer y escuchar la entrevista, practique aquí el subjuntivo.

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